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viernes, enero 15, 2010

Wolfgang Wodarg: Gripe A, una psicosis organizada


Entrevista a Wolfgang Wodarg, presidente de la Comisión de Salud del Consejo de Europa | Por Bruno Odent  L’Humanité | Traducido para Rebelión por Caty R.
El presidente de la Comisión de Salud del Consejo de Europa, el alemán Wolfgang Wodarg, acusa a los lobbies farmacéuticos y a los gobiernos. Wodarg ha conseguido la creación de una comisión de investigación sobre el papel desempeñado por los laboratorios en la campaña de pánico en torno al virus. Ex miembro del SPD, Wolfgang Wodarg es médico y epidemiólogo. Ha conseguido, por unanimidad de los miembros de la Comisión de Salud del Consejo de Europa, la creación de una comisión de investigación sobre el papel de las compañías farmacéuticas en la gestión de la gripe A que han llevado a cabo la OMS y los Estados.

¿Qué levantó sus sospechas sobre la influencia de los laboratorios en las decisiones que se tomaron con respecto a la gripe A?
Nos enfrentamos a un fracaso de las grandes instituciones nacionales encargadas de alertar sobre los riesgos y de responder en el caso de que aparezca una pandemia. En abril, cuando llegó la primera alarma de México, me sorprendieron mucho las cifras que avanzó la OMS para justificar la declaración de una pandemia. Inmediatamente me asaltaron las sospechas: las cifras eran muy pequeñas y el nivel de alarma muy elevado. No había ni mil enfermos y ya se hablaba de la pandemia del siglo. Y la alerta máxima declarada se basó en el hecho de que el virus era nuevo. Pero una característica de las enfermedades gripales es que se desarrollan muy deprisa, por medio de virus que cada vez toman formas diferentes y se instalan en nuevos huéspedes: animales, personas, etcétera. Nada nuevo. Todos los años aparece un nuevo «virus de la gripe». Realmente no había nada que justificase semejante grado de alarma. Esto ha sido posible debido a que la OMS, a principios de mayo, cambió su definición de «pandemia». Antes de esa fecha no sólo era necesario que la enfermedad se manifestase en varios países a la vez, sino que además tuviera consecuencias graves con un número de casos mortales mayor que el promedio habitual. En la nueva definición se eliminó esta parte y sólo se ha mantenido el criterio del ritmo de propagación de la enfermedad. Y se ha pretendido que el virus era peligroso porque las poblaciones no habían podido desarrollar defensas inmunitarias contra él. Lo cual es falso en el caso de este virus, porque pudimos observar que las personas de más de 60 años ya tenían anticuerpos. Es decir, que ya habían estado en contacto con virus análogos. Por otra parte, ésta es la razón de que prácticamente no haya habido personas de más de 60 años que hayan desarrollado la enfermedad. Y sin embargo es a las que se recomendó que se vacunaran rápidamente.
Entre las cosas que suscitaron mis sospechas están, por una parte, esa voluntad alarmista, y por otro lado ciertos hechos muy curiosos. Como por ejemplo la recomendación de la OMS de hacer las vacunaciones en dos dosis. Nunca se había hecho y no hay ninguna razón científica para hacerlo. Hubo también la recomendación de utilizar únicamente las vacunas especiales patentadas. Sin embargo no había ninguna razón para que no se añadieran, como se ha hecho todos los años, las partículas antivíricas específicas del nuevo virus H1N1 para «completar» las vacunas que se utilizan para la gripe estacional. No se hizo, sino que se optó por la utilización de materiales de vacunación patentados que los grandes laboratorios habían elaborado y fabricado para que estuvieran preparados en caso de que se desarrollase una pandemia. Y procediendo de esa forma no se dudó en poner en peligro a las personas vacunadas.
¿Qué peligro?
Para ir rápido en el suministro de los productos, en algunas vacunas se han utilizado adyuvantes cuyos efectos no se han testado suficientemente. En otras palabras: se han querido utilizar forzosamente los nuevos productos patentados en vez de poner a punto las vacunas según los métodos de fabricación tradicionales, mucho más simples y fiables, y más baratos. No hay ninguna razón médica para eso. Únicamente razones de mercado.
¿Cómo se puede justificar esto?
Para entenderlo hay que volver al episodio de la gripe aviar de 2005-2006. En aquella ocasión fue cuando se definieron los nuevos planes internacionales destinados a hacer frente a una alarma pandémica. Dichos planes se elaboraron oficialmente para garantizar una fabricación rápida de vacunas en caso de alerta. Eso dio lugar a una negociación entre las farmacéuticas y los Estados. Por un lado, los laboratorios se comprometieron a estar listos para elaborar los preparados, y por otra parte los Estados les garantizaban que les comprarían todo. Al final de ese singular mercadeo la industria farmacéutica no asumía ningún riesgo económico al comprometerse en las nuevas fabricaciones. Y se aseguraba de que le tocaría «el gordo» en el caso de que se declarase una pandemia.
¿No está de acuerdo con los diagnósticos establecidos y la gravedad, incluso potencial, de la gripe A?
En efecto, ésta es una gripe totalmente normal. No causa más que una décima parte de muertes que la gripe estacional clásica. Lo único que importaba, y que condujo a la formidable campaña de pánico a la que hemos asistido, es que la gripe constituía una oportunidad de oro para los representantes de los laboratorios, que sabían que les tocaría el premio gordo en caso de declaración de pandemia.
Estas acusaciones son muy graves. ¿Cómo ha sido posible semejante proceso en la OMS?
Un grupo de personas de la OMS está asociado de manera muy estrecha con la industria farmacéutica.
¿La investigación del Consejo de Europa también va a trabajar en esa dirección?
Queremos sacar a la luz todo lo que ha podido contribuir a esa enorme operación de intoxicación. Queremos saber quién ha decidido, sobre la base de qué pruebas científicas, y cómo se ha ejercido específicamente la influencia de la industria farmacéutica en la toma de decisiones. Y finalmente debemos presentar exigencias a los gobiernos. El objetivo de la comisión de investigación es que en el futuro ya no haya falsas alarmas de este tipo. Que la población pueda confiar en el análisis, la experiencia, las instituciones públicas nacionales e internacionales. Éstas actualmente están desacreditadas porque se ha vacunado a millones de personas con productos que presentan eventuales riesgos para su salud. No era necesario. Todo eso también ha desembocado en una considerable mala gestión del dinero público.
¿Tiene cifras concretas de la amplitud de esa mala gestión?
En Alemania son 700 millones de euros. Pero es muy difícil conocer las cifras exactas ya que ahora por un lado se habla de la reventa de vacunas a países extranjeros, y sobre todo porque las empresas, en nombre del principio del respeto del «secreto de los negocios», no comunican las cifras de los contratos firmados con los Estados y las eventuales cláusulas de indemnizaciones que figuran en ellos.
¿El trabajo de presión de los laboratorios sobre los Institutos Nacionales de Salud también se tratará en la investigación del Consejo de Europa?
Sí, nos fijaremos en la actitud de las instituciones como el Robert Koch de Alemania o el Pasteur de Francia, que son quienes en realidad deberían haber aconsejado a sus gobiernos de manera crítica. En algunos países las instituciones lo hicieron. En Finlandia o en Polonia, por ejemplo, se levantaron voces críticas para decir: «no tenemos necesidad de eso».
¿La enorme operación de intoxicación mundial no fue también posible porque la industria farmacéutica tenía «sus representantes» hasta en los gobiernos de los países más poderosos?
En los ministerios eso me parece obvio. No puedo explicarme cómo los especialistas, las personas más inteligentes que conocen de memoria la problemática de las enfermedades gripales, no se dieron cuenta de lo que estaba ocurriendo.
Entonces, ¿qué ha pasado?
Sin llegar hasta la corrupción directa, que estoy seguro de que existe, los laboratorios tenían mil maneras de ejercer su influencia sobre las decisiones. Concretamente he podido comprobar, por ejemplo, que Klaus Stöhr, que era el jefe del departamento de epidemiología de la OMS en la época de la gripe aviar, y que por lo tanto preparó los planes destinados a hacer frente a una pandemia que he mencionado antes, entre tanto se convirtió en un alto ejecutivo de la empresa Novartis. Y existen vínculos parecidos entre Glaxo, Baxter, etcétera, y miembros influyentes de la OMS. Esas grandes empresas tienen a «los suyos» en los aparatos y se mueven con rapidez para que se tomen las decisiones políticas adecuadas. Es decir, aquéllas que les permiten bombear el máximo de dinero de los contribuyentes.
Pero si su investigación da resultado, ¿no será un apoyo a los ciudadanos para exigir a sus gobiernos que pidan las cuentas a esas grandes empresas?
Sí, tiene razón, ése es uno de los grandes objetivos vinculados a esta investigación. De hecho, los Estados podrían servirse de esto para impugnar los contratos firmados en términos, digamos, no muy limpios. Si se puede demostrar que la influencia de las empresas es lo que condujo a que se desencadenase el proceso, habrá que presionarlas y exigirles reembolsos. Pero ése es únicamente el coste económico, está también el coste humano, el de las personas a las que se vacunó con productos que no se habían testado suficientemente.
¿Entonces, qué tipo de riesgos han corrido, sin saberlo, las personas sanas que se vacunaron?
Repito que las vacunas se desarrollaron demasiado deprisa, ciertos coadyuvantes no se probaron lo suficiente. Pero hay algo más grave. La vacuna elaborada por la empresa Novartis se produjo en un biorreactor a partir de células cancerosas. Una técnica que no se había utilizado hasta ahora.
Obviamente no soy un especialista, pero, ¿cómo es posible pretender elaborar una vacuna a partir de células enfermas?
Normalmente se utilizan huevos de gallina para cultivar los virus. Porque es necesario trabajar sobre células vivas, ya que los virus sólo pueden multiplicarse de esta forma y por lo tanto, por definición, lo mismo las correspondientes preparaciones antivíricas. Pero ese procedimiento presenta un gran fallo, es lento, hace falta una gran cantidad de huevos. Y técnicamente es largo y complicado. Otra técnica potencialmente exitosa consiste en cultivar los virus en células vivas en los biorreactores. Para eso es necesario que las células crezcan y se dividan muy deprisa. Es parecido al procedimiento que se utiliza para el cultivo del yogurt que también se realiza, por otra parte, en un biorreactor. Pero en ese contexto la célula se altera en su entorno y su desarrollo de manera que crece como una célula cancerosa. Y es en esas células de alto rendimiento donde se cultivan los virus. Para fabricar la vacuna sólo hay que extraer el virus de esas células en las que se implantaron. Y entonces puede ocurrir que durante el proceso de fabricación de la vacuna queden restos de célula cancerosa en la preparación. Lo mismo que ocurre en la fabricación clásica con los huevos, se sabe que en el caso de vacunación contra la gripe clásica, entre los efectos secundarios pueden aparecer reacciones en las personas alérgicas a la albúmina, que se encuentra en la clara del huevo. Por lo tanto, no se puede excluir que las proteínas, restos de una célula cancerosa presentes en una vacuna fabricada en un biorreactor, puedan engendrar un tumor en una persona vacunada. Por lo tanto, según un auténtico principio de precaución, sería necesario que antes de que se autorizase el producto para el mercado, se tuviera la certeza al cien por cien de que esos efectos están totalmente excluidos.
¿Y eso no se ha hecho?
No se ha hecho. La AME (Agencia Europea del Medicamento), una institución bajo la responsabilidad del comisario europeo de Economía, establecida en Londres, que concede las autorizaciones para sacar al mercado las vacunas en Europa, dio luz verde a la comercialización de ese producto arguyendo, en esa ocasión, que esa forma de fabricación no constituía un riesgo «significativo». Eso fue apreciado de forma muy diferente por numerosos especialistas aquí, en Alemania, y por una institución independiente sobre medicamentos que, al contrario, alertó y expresó sus objeciones. Yo tomé esas advertencias en serio. Estudié el dossier e intervine en el marco de la Comisión de Salud del Bundestag, del que entonces formaba parte, para que la vacuna no se utilizase en Alemania. Manifesté que en realidad no me opongo a la elaboración de vacunas con esta técnica. Pero que en primer lugar debe existir una garantía total de inocuidad. Por lo tanto el producto no se ha utilizado en Alemania, donde el gobierno rescindió el contrato con Novartis.
¿Cómo se llama esa vacuna?
«Obta flu»
¿Pero eso quiere decir que en otros países europeos, como Francia, el producto se puede comercializar sin problemas?
Sí, el producto obtuvo la autorización de la AME y por lo tanto se puede utilizar en cualquier país de la Unión Europea.
¿Qué alternativas opina que se podrían avanzar para evitar otros escándalos de este tipo?
Es necesario que la OMS sea más transparente, que se sepa claramente quién decide y qué tipo de relación existe entre los participantes en la organización. También convendría que estuviese acompañada al menos de una cámara elegida, capaz de reaccionar de forma muy crítica, en la que todos puedan expresarse. El fortalecimiento del control público es indispensable.
¿No es la cuestión de la necesidad otro sistema capaz de manejar un asunto que afecta a un bien común de los ciudadanos de todo el mundo la que está aflorando?
¿Podemos seguir dejando la producción de vacunas y la gestión de esos productos a organizaciones cuyo objetivo es ganar el máximo posible de dinero? ¿O bien la producción de vacunas es un asunto de interés universal que los Estados deben controlar y poner en marcha ellos mismos? Esa es la razón por la que pienso que habría que abandonar el sistema de las patentes en las vacunas. Es decir, la posibilidad de una monopolización de la producción de vacunas por una gran empresa. Ya que esa posibilidad supone que se sacrifican miles de vidas humanas simplemente en nombre del respeto a esos derechos monopolistas. Usted tiene razón: esta reivindicación tiene, por lo menos para mí, el aspecto de la evidencia. 

Fuente: http://www.humanite.fr/Grippe-A-Ils-ont-organise-la-psychose

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miércoles, enero 06, 2010

Mel: Curso básico de economía





Por Mel | Diario de Cádiz | El chiste de Mel

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martes, enero 05, 2010

Montserrat Ponsa: Desde Nueva Zelanda a Argentina con el Equipo Base

Por Montserrat Ponsa | Fundación Cultura de Paz | Vía Diari de la MM per la Pau
Después de viajar desde Nueva Zelanda a Argentina, atravesar cinco Continentes, contactar con personas de distintas etnias, culturas, religiones, pensamiento, soy consciente de la responsabilidad que tengo, respecto al futuro que anhelamos para el ser humano. Por el privilegio de haber formado parte del Equipo Base de la Marcha Mundial por la Paz y la No Violencia, somos la voz de los sin voz. ¡Actuemos!
Hemos descubierto las carencias de nuestros hermanos en Oceanía, Asia, Europa, África, América. Si en un principio eran la guerra y las armas nucleares nuestra preocupación, nuestro encuentro con las personas nos descubrió ausencias básicas que es preciso subsanar, las que conforman los derechos básicos, aquellos que la Carta de los DH proclama como elementales para que todas las personas puedan vivir con dignidad.
Descubrimos en India y África, la pobreza absoluta. Hambruna, ausencia de higiene, enfermedades prescindibles con epidemias, consecuencia de la carencia de educación. Constatamos que los niños son utilizados para trabajar en lugar de asistir a la escuela, desde su más tierna infancia. Que las mujeres siguen siendo mal tratadas. Descubrimos huellas de tortura en sus rostros, brazos in a penas hablar, a partir de su mirada triste, perdida en el horizonte, en el cual buscan respuestas a su futuro. En América del Sur no tienen armas nucleares pero es impresionante la violencia que es preciso erradicar. Solo con Justicia Social se puede subsanar. La miseria, la ignorancia, el desconocimiento del otro, comportan mucho dolor.
Discriminación hacia los ancianos, en su fase de no productividad, abandonados a su suerte tras dura vida de trabajo.
Hacia los indígenas y a sus culturas milenarias, se diría que pretenden un proceso de extinción. Son desalojados de sus tierras, las que fueron ya cultivadas por sus ancestros, donde crecieron y laboraron, donde enterraron a sus muertos. Ahora, fruto del deseo de algunos Gobiernos que las venden al mejor postor. Nunca fueron registradas para sus comunidades, su tradición era oral, de respeto. En varias ocasiones salieron a nuestro encuentro pidiendo ayuda. Es preciso no abandonarles.
En Corea, ese país desconocido (existen dos Coreas la del Norte mísera por culpa de que su gobierno, a las órdenes de China, la del Sur rica y opulenta pero con una sociedad jerarquizada que no es del agrado de nadie, dirigida por EEUU) Supimos de la represión que padecen algunos colectivos, los menos favorecidos a los que la autoridad pretende desalojar de sus viviendas para ponerlas en manos especuladoras, las que rigen el mercado. En enero de 2009, 5 vecinos murieron torturados-quemados al no querer abandonar sus casas cuando la policía pretendía el desalojo. Siguen en la lucha contra los que en nombre de la ley quieren les agraden para obligarles a ceder. Les apoyamos en la plaza de la City, nuestra presencia pasiva impidió que les llevasen a prisión, que les golpeasen. También estuvimos en la zona desmilitarizada, en la frontera, ese muro de más de 150 millas que separa familias, ideas, esperanzas. Debemos ayudar a romper muros.
En Moscú nos obligaron a esconder todas las referencias respecto a la MM. Nos impidieron entrar en la Plaza Roja alegando obras, nos sentimos seriamente controlados. Inconcebible ya que la gente nos abrazaba por lo que suponía nuestra presencia en su país.
Me duele también conocer la respuesta de los niños del mundo cuando les pido que supone para ellos la palabra PAZ: tener agua, que mi mamá tenga medicinas, que pueda ir a la escuela no a trabajar, que no me maltraten, que no haya secuestros, que pueda comer al menos una vez al día, no más asesinos, que los niños no seamos objeto sexual, que alguien me quiera. ¿Qué corazón puede soportar tales peticiones sin pensar en actuar?
Considero, como afirma Federico Mayor Zaragoza, que ha llegado la hora de que, hombres y pueblos alcemos la voz, rompamos el silencio. Debemos exigir, a quienes detentan el poder, que hombres/mujeres sea reconocidos por su nombre, con sus derechos y deberes para que juntos, podamos dibujar un futuro en libertad y conquistar el mundo de los seres humanos.

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domingo, enero 03, 2010

Una multitud cierra la Marcha Mundial por la Paz al pie del Aconcagua


El equipo base internacional hace su ingreso al acto: en primer término la catalana de la Fundación Cultura de Paz, Montserrat Ponsa, el británico Tony Robinson y el portavoz de la Marcha, Rafael de la Rubia. Imagen: Jose Luis Perrino
Una multitud participó hoy del final de la Marcha Mundial por la Paz y la No Violencia en la localidad argentina de Punta de Vacas, vecina al cerro Aconcagua y limítrofe con Chile, luego de tres meses de un recorrido de unos 160.000 kilómetros por 120 países.
Al menos 20.000 personas, la mayoría argentinos, chilenos y bolivianos, según los organizadores, aclamaron a oradores que contaron experiencias recogidas en "la mayor y primera manifestación por la paz y la no violencia que se ha hecho en la historia", como dijo el español Rafael de la Rubia, coordinador general de la marcha. | Agencia EFE
El acto se realizó en la explanada del "Parque Punta de Vacas", cuna del Movimiento Humanista en la localidad homónima de la cordillera de Los Andes, al pie del Aconcagua, el cerro más alto de América, donde desde 2007 se levanta un edificio con una sala cóncava dedicada a la meditación y una fuente de agua, entre otras dependencias.
A lo largo de más de 160.000 kilómetros, un centenar de miembros de los "equipos base" de la marcha han visto "gente sin casas ni comida, familias rotas por la guerra en Corea, en Palestina, en los Balcanes; fronteras conflictivas, como la de Ecuador y Perú y entre Palestina e Israel" apuntó De la Rubia.
"Hemos visto niños trabajando en África y Asia, mujeres maltratadas hemos visto en todo el mundo. Ha sido muy duro pero nos ha fortalecido y da más sentido a esta marcha", puntualizó luego de admitir que "no es fácil sintetizar" la experiencia recogida.
De la Rubia comentó que a lo largo de esta marcha se realizaron "cerca de mil eventos" pacifistas en los que participaron cientos de miles de personas, "una cantidad de gente maravillosa con su variedad de idiomas y culturas", a lo largo de tres meses de recorrido por 120 países.
Dijo que los manifestantes fueron hospedados en lugares muy cómodos y "otros no tanto y más humildes", en referencia a que les tocó pasar noches en templos budistas, abadías "y hasta en un refugio anti-atómico", además de haber sido amenazados por un maremoto durante la travesía.
Remarcó que han pasado por países "sin ejércitos" y "países donde se están cerrando fronteras", aunque se congratuló de que América Latina es "una región libre de armas nucleares" y agradeció a Bolivia "por renunciar a la guerra".
"La marcha nos ha cambiado, nos ha abierto muchas posibilidades, con la fuerza del gran río. Ha abierto una esperanza, ha abierto el futuro y es el adelanto de otras grandes acciones transformadoras de la Humanidad. No termina aquí, seguirá con muchos proyectos", subrayó.
Mientras, el italiano Giorgio Schultze, coordinador de la marcha en Europa, agradeció a los "miles y miles que han decidido cambiar la historia" y condenó al presidente de EE.UU., Barack Obama, por "acelerar la guerra" en Afganistán "en nombre de la paz".
"Cómo se puede ganar la paz con más guerra, con más horror y violencia", se preguntó en medio de abucheos a Obama por parte de una multitud que cada tanto coreaba "fuerza, paz y alegría", lema del Movimiento Humanista y los grupos sociales que organizaron la marcha.
El británico Tony Robinson recordó a su vez que durante su viaje por 30 países durmió "en 50 camas diferentes" y conoció "lo mejor y lo peor del ser humano".
Dijo que en Serbia y Kosovo vio "el horror" que dejó la guerra, mientras que en Guatemala y México se reunió con familiares de víctimas "de los traficantes de personas".
"Llegan tiempos de renovación, no para esclavizar ni robar a otros sino para reconciliarse, ayudar, dar la mano y construir una nueva civilización: la nación humana universal", aseguró De la Rubia.
Durante la travesía, que comenzó el 2 de octubre en Wellington (Nueva Zelanda), los miembros de la marcha se reunieron con los presidentes de Finlandia, Croacia, Bosnia-Herzegovina, Chile y Argentina, en ese orden, además de haber sido bendecidos por el papa Benedicto XVI.
Una delegación participó de la Décima Cumbre de los Premios Nobel de la Paz en Berlín, donde entregaron el "Documento para un Mundo sin Guerras" para que lo divulgue, comentó De la Rubia, luego de señalar que la manifestación fue apoyada por unas 3.000 organizaciones.
Punta de Vacas, de 47 habitantes, a 170 kilómetros de Mendoza, capital de la provincia homónima, es la cuna del Movimiento Humanista, fundado en 1969 por el argentino Silo (Mario Rodríguez Cobos), de 71 años.
La finalización de la marcha fue amenizada por el grupo boliviano "La diablada", que interpretó música andina y danzas de indios tobas y Tinku.

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miércoles, diciembre 30, 2009

Rafael Poch de Feliu: Nos llevan a un segundo batacazo


Por Rafael Poch de Feliu | La Vanguardia | Rebelión
Burbuja especulativa de materias primas

¿Nos están llevando a un segundo batacazo? La Canciller Merkel dijo el lunes, ante la asamblea anual de los empresarios alemanes, que los bancos están especulando de nuevo, ahora con materias primas, que la situación económica es extremadamente incierta porque la solución depende de medidas internacionales que no se han tomado para poner coto a los mercados financieros, y que no puede excluirse el estallido de una nueva burbuja especulativa, el escenario contemplado por muchos observadores. La de Merkel es la confesión de impotencia más sincera que se ha oído a un político.
En Alemania y en todas partes, es el capital el que manda a los políticos. El capital ha convertido la política económica en algo parecido a la meteorología: un fenómeno ajeno a toda voluntad de gobierno. Un capital enloquecido que nos ha llevado a la crisis, es quien gobierna a nuestros políticos, que son meros gestores. Y no al revés.

Impotencia
Habría que poner orden en los mercados financieros, nacionalizar bancos, prohibir determinadas especulaciones, gravar las transacciones de capital, pero la clase política está atrapada. Las normas las ha puesto un partido al que no se vota y que está exento de todo control. ¿Qué político se atreve a poner orden en eso y exponerse al suicidio?

En la Unión Europea, por ejemplo, el Tratado de Lisboa, que entra en vigor el martes, prohíbe expresamente "cualquier limitación de la circulación de capital entre los estados miembros, así como entre aquellos y países terceros". Es decir prohíbe la regulación de los mercados sin la cual no habrá salida de la crisis. ¿Se imaginan a alguno de los políticos de Bruselas diciendo?: "No, así no puede ser, si queremos salir de la crisis hay que reformar ese tratado y poner en cintura a "Allianz" y Deutsche Bank, en Alemania, a Wall Street en Estados Unidos, a la City en Londres..." A alguien que diga: "Esto del crecimiento es un engaño y una trampa, hay que olvidarse del PIB y buscar nuevos parámetros para medir la salud de una economía, hay que abordar una transición energética sostenible, no podemos seguir poniendo el beneficio y la codicia en el centro de todo..." Sencillamente es inimaginable.

Evidencia
Sin embargo, hasta "Der Spiegel" anuncia esta semana en su portada lo que se nos viene encima, una "nueva explosión billonaria". Su subtítulo dice: "Por qué tras la crisis del siglo ya asoma la siguiente". La respuesta es: porque la clase política no hace nada. Y no hace nada porque, como sugieren las declaraciones de Merkel, es impotente. No es soberana en este menester. Hasta "Der Spiegel" explica ya esta evidencia a los gentiles: "En Estados Unidos la industria financiera no la gobierna el ministro de Finanzas sino la propia industria financiera". Ella fue la principal financiadora de la campaña de Obama. "Solo si cambia Wall Street cambiará el mundo, sin cambio de reglas allá no habrá cambio en Londres, París y Francfort", dice. Merkel y Sarkozy lo apuntaron tímidamente, hablando de "cambio de reglas" en la cumbre de Pittsburgh, pero no han obtenido nada, porque no mandan en ese ámbito. En Estados Unidos, "la gente de Wall Street es la que llega al Ministerio de Finanzas y luego se regresa a la banca", explica el premio Nóbel de economía Joseph Stiglitz. Los hombres de bancos como Goldman Sachs rodean a Obama. Y todo se reproduce.

En 2009 se ha formado una nueva burbuja que amenaza con otro estallido. Los principales índices bursátiles (Dow Jones, Nikkei, Dax) han crecido por encima del 50% desde marzo y los precios de las materias primas se han disparado, sin la menor correspondencia con crecimiento económico alguno. Los principales bancos de inversiones repartirán este año 100.000 millones de dólares en bonos y primas a sus ejecutivos. Las treinta principales empresas del índice alemán DAX repartirán 20.000 millones de euros a sus accionistas la próxima primavera.

"Si observáramos a Estados Unidos con la misma frialdad analítica que hemos dedicado a Rusia, sería ineludible hablar del dominio de un oligopolio de políticos y banqueros", dice James Galbraith, hijo del John Kenneth Galbraigth que fue consejero de Kennedy.

Arriba y abajo
Un discurso que reconociera la grave enfermedad que padecemos, es impensable ahí arriba. Se diría que en este sistema es estructuralmente imposible. Curiosamente fue posible con Gorbachov y su "comunismo". Gorbachov hizo precisamente eso: reconocer el cáncer que padecía su sistema. Repasemos lo que hizo:
1-reconocer los problemas del sistema llamado "de planificación central",
2-retirarse militarmente sin condiciones de las zonas que dominaba (primero Afganistán y Mongolia, y luego la Europa del Este)
y 3-reconocer el objetivo de una democratización.
En Occidente parece que es imposible esperar que aparezca un Gorbachov ( la impotencia de Obama es la demostración), pero las tres dimensiones de aquella "perestroika" son actuales hoy para el conjunto de Occidente; 1-reconocer los problemas del capitalismo, 2-renunciar al dominio imperial y retirarse militarmente, del Golfo, de Afganistán y de Colombia, y 3-reconocer como objetivo una democratización que incluya cierta soberanía y control sobre la política económica y el capital, ese partido al que no se vota y que queda fuera de la democracia.

La gran diferencia con el precedente de la quiebra comunista es que aquí el cambio, una reforma cardinal del sistema tal como lo conocemos hoy, debe venir de abajo, porque de arriba parece que no puede ser. En otras palabras: el cambio es imposible sin fuertes impulsos desde abajo. Pero es difícil imaginar que tales impulsos se movilicen sin que medie otro batacazo, que solo podrá ser aun peor que el anterior, porque ya no quedan fondos públicos anticrisis que salven de nuevo a los especuladores con el dinero de todos.

Aprender de la quiebra del otro
La actualidad del 1989 germano oriental no es el cadáver, ya descompuesto y apestoso, de la RDA, sino aquel "Wir sind das Volk" ("el pueblo somos nosotros") un movimiento cívico y pacífico que reclame la soberanía robada por el capital y el imperio, afirmando "el pueblo somos nosotros". Entonces funcionó. El establishment comunista no disparó en Moscú (agosto de 1991), no disparó en el Báltico, no disparó en Berlín y en otras capitales europeas (si lo hizo en Pekín), pero ¿cómo se comportaría, aquí y ahora, nuestro establishment ante una puesta en cuestión de aquella magnitud?

Se dirá que todo esto es un despropósito, un ejercicio vano, una pesadilla, pero es que, como admite Merkel, el futuro inmediato es fundamentalmente imprevisible, y la última vez que ocurrió algo así, en 1929, Occidente se acabó metiendo en una guerra mundial, recurso que la tecnología de destrucción masiva nos prohíbe hoy, o nos debería prohibir.

Sobre la forma que adoptarían nuestros actuales regimenes democráticos en tiempos de crisis, sólo podemos especular. Incluso en época de vacas gordas, en los años sesenta y setenta, hace muy poco, la mayoría de los actuales 27 miembros de la Unión Europea eran dictaduras. Media Europa, desde Lisboa hasta Moscú, pasando por Praga y Atenas. ¿Qué sería ahora de nuestras instituciones metidas en tal situación de colapso? ¿Demostrarían los británicos, los franceses, los españoles o los alemanes, la misma mansedumbre y resignación que demostraron los rusos en enero de 1992, en la hipótesis de que sus ahorros de toda la vida se evaporaran de un día para el otro? ¿Cómo nos comportaríamos ante las puertas de los bancos a los que confiamos nuestro dinero, cerrados por quiebra?

Una economía desarbolada e irracional hasta el suicidio. Una población educada en el egoísmo y moralmente ebria por el consumismo. Unos medios de comunicación manipulados. Quienes vivieron la quiebra de la URSS pueden reconocer muchas cosas de aquella profecía del siglo que decía: El hundimiento de una parte del mundo evidencia la enfermedad del resto. Si la gente no toma la palabra, no para conquistar el Palacio de Invierno sino para asumir su responsabilidad, el capital decidirá por ella, y nos podría llevar a algo así. Habría que irlo pensando.

Rafael Poch de Feliu es el corresponsal del diario barcelonés La Vanguardia en Berlín.

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jueves, diciembre 24, 2009

Sara Flanders: El papel del Pentágono en la catástrofe global: estragos climáticos más crímenes de guerra

Por Sara Flanders | Global Research | Traducido del inglés para Rebelión por Germán Leyens
Al evaluar la conferencia de las Naciones Unidas sobre el cambio climático en Copenhague –con más de 15.000 participantes de 192 países, y más de 100 jefes de Estado, así como 100.000 manifestantes en las calles– es importante preguntar: ¿Cómo es posible que el peor contaminador de dióxido de carbono y otras emisiones tóxicas en el planeta no sea objeto de ninguna discusión en la conferencia o de propuestas de restricciones?

En todo caso, el Pentágono es el mayor utilizador institucional de productos de petróleo y de energía. Y, no obstante, el Pentágono tiene una exención general en todos los acuerdos climáticos internacionales.

Las guerras del Pentágono en Iraq y Afganistán; sus operaciones secretas en Pakistán; su equipamiento en más de 1.000 bases estadounidenses en todo el mundo; sus 6.000 instalaciones en EE.UU.; todas las operaciones de la OTAN; sus portaaviones, aviones jet, ensayos, entrenamiento y ventas de y con armas, no serán tomados en cuenta respecto a los límites de gases invernadero de EE.UU. o incluidos en algún cómputo.

El 17 de febrero de 2007, Energy Bulletin detalló el consumo de petróleo de EE.UU. sólo para los aviones, barcos, vehículos terrestres e instalaciones que lo convierte en el mayor consumidor de petróleo del mundo. En aquel entonces, la Armada de EE.UU. tenía 295 barcos de combate y apoyo y unos 4.000 aviones en condiciones de servicio. El Ejército de EE.UU. tenía 28.000 vehículos blindados, 140.000 vehículos de alta movilidad de uso múltiple, más de 4.000 helicópteros de combate, varios cientos de aviones de ala fija y un parque móvil de 187.493 vehículos. Con la excepción de 80 submarinos y portaaviones nucleares, que propagan contaminación nuclear, todos los vehículos utilizan petróleo.

Incluso según el CIA World Factbook de 2006, sólo 35 países (de 210 en el mundo) consumen más petróleo por día que el Pentágono.

Las fuerzas armadas de EE.UU. usan oficialmente 320.000 barriles de petróleo por día. Sin embargo, este total no incluye el combustible consumido por contratistas o el combustible consumido en instalaciones alquiladas y privatizadas. Tampoco incluye la enorme cantidad de energía y recursos utilizados para producir y mantener su equipamiento letal o las bombas, granadas o misiles que emplea.
 
Steve Kretzmann, director de Oil Change International, informa que: “La guerra de Iraq produjo por lo menos 141 millones de toneladas métricas de equivalente de dióxido de carbono (MMTCO2e) desde marzo de 2003 hasta diciembre de 2007… La guerra emite más de un 60% del dióxido de carbono de todos los países… Esta información no es fácilmente accesible… porque las emisiones militares en el extranjero están exentas de los requerimientos nacionales de información bajo la ley de EE.UU. y la Convención Marco de la ONU sobre el Cambio Climático.” (www.naomiklein.org, 10 de diciembre). La mayoría de los científicos culpan las emisiones de dióxido de carbono por los gases invernadero y el cambio climático.

Bryan Farrell dice en su nuevo libro “The Green Zone: The Environmental Costs of Militarism,” que el “mayor ataque contra el entorno, contra todos nosotros en el globo, viene de una agencia… las Fuerzas Armadas de EE.UU.”

¿Cómo logró el Pentágono la exención de los acuerdos climáticos? Durante las negociaciones de los Acuerdos de Kioto, EE.UU. exigió como condición para su firma que todas sus operaciones militares en el mundo y todas las operaciones en las que participa con la ONU y/o con la OTAN fueran totalmente exentas de la medida de reducciones.

Después de obtener esa gigantesca concesión, el gobierno de Bush se negó a firmar los acuerdos.
En un artículo del 18 de mayo de 1998, intitulado “Temas de seguridad nacional y de política militar involucrados en el tratado de Kioto,” el doctor Jeffrey Salmon describió la posición del Pentágono. Cita el informe anual de 1997 al Congreso del entonces secretario de defensa William Cohen: “El departamento de defensa recomienda enérgicamente que EE.UU. insista en una cláusula de seguridad nacional en el protocolo de cambio climático que se está negociando.” www.marshall.org)
Según Salmon, esa cláusula de seguridad nacional fue propuesta en un borrador que especificaba “una exención militar total de límites de emisiones de gases invernadero. El borrador incluye operaciones multilaterales como ser actividades aprobadas por la OTAN y la ONU, pero también incluye acciones relacionadas muy ampliamente con la seguridad nacional, que parece incluir todas las formas de acciones militares unilaterales y el entrenamiento para tales acciones.”

Salmon también citó al subsecretario de Estado Stuart Eizenstat, quien dirigió la delegación de EE.UU. en Kioto. Eizenstat informó que “el departamento de defensa y los militares uniformados que estuvieron junto a mí en Kioto obtuvieron todos los requerimientos que dijeron que querían. Es decir autodefensa, mantenimiento de la paz, ayuda humanitaria.”

Aunque EE.UU. ya había recibido esas garantías en las negociaciones, el Congreso de EE.UU. aprobó una cláusula explícita garantizando la exención militar de EE.UU. Inter Press Service informó el 21 de mayo en 1998: “Los legisladores de EE.UU., en su más reciente golpe contra los esfuerzos internacionales para contener el calentamiento global, eximieron hoy las operaciones militares de EE.UU. del acuerdo de Kioto que especifica compromisos vinculantes para reducir emisiones de ‘gases invernadero’. La Cámara de Representantes aprobó una enmienda a la ley de autorización militar del próximo año que ‘prohíbe la restricción de las fuerzas armadas bajo el Protocolo de Kioto.’”

Actualmente, en Copenhague, siguen valiendo los mismos acuerdos y líneas directivas sobre gases invernadero. Sin embargo, es extremadamente difícil encontrar la más mínima mención de esta manifiesta omisión.

Según la periodista ecológica Johanna Peace, las actividades militares seguirán siendo eximidas de una orden ejecutiva firmada por el presidente Barack Obama que prevé que las agencias federales reduzcan sus emisiones de gases invernadero hasta 2020. Peace señala que: “Las fuerzas armadas representan un 80% de las necesidades de energía del gobierno federal.” (solveclimate.com, 1 de septiembre)
La exclusión general de las operaciones globales del Pentágono hace que las emisiones de dióxido de carbono de EE.UU. parezcan ser mucho menores de lo que son en realidad. Sin embargo, incluso sin contar el Pentágono, EE.UU. tiene las mayores emisiones de dióxido de carbono del mundo.

Más que emisiones
 
Aparte de emitir dióxido de carbono, las operaciones militares de EE.UU. liberan otros materiales altamente tóxicos y radioactivos al aire, el agua y el suelo.

Armas estadounidenses hechas de uranio empobrecido han descargado decenas de miles de kilos de micro partículas de desechos radioactivos y altamente tóxicos por todo Oriente Próximo, Asia Central y los Balcanes.

EE.UU. vende minas terrestres y bombas de racimo que son una causa mayor de explosiones retardadas, de mutilación y de incapacitación especialmente de campesinos y gente del campo en África, Asia y Latinoamérica. Por ejemplo, Israel lanzó más de un millón de bombas de racimo suministradas por EE.UU. en el Líbano durante su invasión de 2006.

La guerra de EE.UU. en Vietnam dejó grandes áreas tan contaminadas con el herbicida Agente Naranja que actualmente, más de 35 años después, la contaminación con dioxina es entre 300 y 400 veces mayor que los niveles “seguros”. Una tercera generación está sufriendo defectos de nacimientos y altas tasas de cáncer resultantes de esa contaminación.

La guerra de 1991 de EE.UU. en Iraq, seguida por 13 años de crueles sanciones, la invasión de 2003 y la ocupación subsiguiente, han transformado la región –que tiene una historia de 5.000 años como granero de Oriente Próximo– en una catástrofe ecológica. La tierra arable y fértil de Iraq se ha convertido en un páramo desértico en el cual el menor viento provoca una tormenta de arena. Iraq, que era exportador de alimentos, importa ahora un 80% de su alimento. El ministro de agricultura iraquí estima que un 90% de la tierra sufre una severa desertificación.

Guerra ecológica en el interior de EE.UU.
 
Además, el departamento de defensa se ha opuesto rutinariamente a órdenes de la Agencia de Protección Ambiental de EE.UU. (EPA) de limpiar bases estadounidenses contaminadas. (Washington Post, 30 de junio de 2008). Las bases militares del Pentágono lideran la lista de los sitios más contaminados del Superfund, y los contaminantes son absorbidos por los acuíferos de agua potable y el suelo.

El Pentágono también se ha opuesto a esfuerzos de la EPA por establecer nuevos estándares de contaminación para dos productos químicos que se encuentran ampliamente en instalaciones militares: perclorato, encontrado en el propergol de cohetes y misiles; y tricloroetileno, un desengrasador para partes de metal.

El tricloroetileno es el contaminante del agua más generalizado en el país, y es absorbido por acuíferos en California, Nueva York, Texas, Florida y otros sitios. Más de 1.000 instalaciones militares en EE.UU. están contaminadas con el producto. Las comunidades más pobres, especialmente comunidades de color, son las más severamente impactadas por este envenenamiento.

Las pruebas estadounidenses de armas nucleares en el sudoeste y en las islas del sur del Pacífico han contaminado con radiación millones de hectáreas de tierra y agua. Montañas de desechos radioactivos y tóxicos de uranio han sido abandonadas en tierras indígenas en el sudoeste. Más de 1.000 minas de uranio han sido abandonadas en reservaciones navajo en Arizona y Nuevo México.

En todo el mundo, en bases antiguas y activas en Puerto Rico, las Filipinas, Corea del Sur, Vietnam, Laos, Camboya, Japón, Nicaragua, Panamá y la antigua Yugoslavia, barriles corroídos de productos químicos y disolventes y millones de proyectiles son criminalmente abandonados por el Pentágono.
La mejor manera de limpiar dramáticamente el entorno es cerrar el Pentágono. Lo que se necesita para combatir el cambio climático es un completo cambio de sistema.

Sara Flounders es codirectora del International Action Center.

International Action Center – 18.12.109
Fuente: http://www.globalresearch.ca/index.php?context=va&aid=16609

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sábado, diciembre 19, 2009

Tomás Hirsch: ¿Qué hacer? Una propuesta para la Paz y la No Violencia en Latinoamérica

Rafael Correa Presidente de Ecuador, Rafa de la Rubia presidente de Mundo sin Guerras,  y Tomás Hirsch portavoz del Humanismo en Latinoamérica

Documento que Rafael de la Rubia y Tomás Hirsch entregaron el 18 de diciembre al presidente del Ecuador Rafael Correa. Al encuentro con el Presidente y su Gabinete de ministros, asistieron diez miembros del equipo base y representantes del Movimiento Humanista del Ecuador. Este brazo de la Marcha Mundial arriba a Ecuador desde Colombia donde, en una demostración de hermandad entre ambos pueblos, el cantante colombiano Juanes entregó la bandera de la Marcha Mundial al artista ecuatoriano Juan Fernando Velasco.

¿Qué Hacer?
Una propuesta para la Paz y la No Violencia en Latinoamérica.
Esta propuesta surge del Movimiento Humanista, en el momento en que la Marcha Mundial por la Paz y la No Violencia se acerca a su destino final, para llegar el 2 de Enero del 2010 a Punta de Vacas, al pie del monte Aconcagua, en la frontera entre Chile y Argentina.

El Movimiento Humanista fue fundado por Silo a fines de la década del 60, quien advirtió sobre el peligro de una violencia creciente en todos los ámbitos del quehacer humano y propuso la necesidad de una renovación espiritual y moral para avanzar hacia la humanización del Mundo. Humanizar la Tierra explicó Silo, es el proyecto en que pueden converger las diferentes culturas mientras se camina a la conformación de una civilización planetaria en la historia de la humanidad. El Movimiento Humanista se hizo cargo de esa dirección propuesta construyendo para ello organismos de acción social, política y cultural, mundialmente interconectados.

Durante el año 2009 este Movimiento se ha dedicado a impulsar la Marcha Mundial por la Paz y la No Violencia, para crear conciencia sobre la necesidad del desarme nuclear mundial y un nuevo modo de enfrentar los conflictos a través del diálogo, la tolerancia y la no violencia activa. 


1. Regionalización en Latinoamérica.
Latinoamérica avanza con dificultad hacia su regionalización, mientras todo el planeta se configura en regiones que tratan de competir entre sí. Las transformaciones mundiales van obligando a los estados nacionales a ceder parte de su soberanía para regionalizarse. La cuestión fundamental es qué dirección tomará este proceso mundial y continental.
Dentro de la creencia capitalista de competencia general en la que solo sobrevive el más fuerte, la tendencia mecánica de las naciones es regionalizarse para convertirse en una superpotencia, que les permita defenderse y dominar a las otras potencias regionales. En este contexto, las elites evalúan con qué fuerza y capacidad de control podrán contar.
En el gobierno de Brasil algunos están preocupados de defender sus recursos estratégicos (agua y petróleo), apuntando a convertirse en una potencia nuclear. Estados Unidos está viendo que lo que era su patio trasero adquiere fortaleza económica, política y militar. Por ello instala bases militares en Colombia preparadas no para contrarrestar el narcotráfico, sino para mantener el control de la región. Chile aumenta el gasto en armas justificándolo en proteger su creciente distancia económica con sus países vecinos. Perú, con un discurso de reducción de armamentos, intenta crear una imagen internacional pacifista que no se corresponde con su propio gasto en armas. El gobierno de Venezuela se arma argumentando que está permanentemente amenazado por el imperialismo y el gobierno Colombiano lo azuza cuando puede, mientras también se arma.

Un contraste auspicioso lo representa Ecuador que con el cierre de la base militar de Manta, da una fuerte señal hacia la integración latinoamericana. Si se a eso se suman los recientes cambios constitucionales favoreciendo el fortalecimiento de la no violencia, estamos en presencia de un ejemplo a seguir en la región. Merece también ser destacado el caso del pueblo de Bolivia, quienes incorporaron como mandato constitucional el rechazo de la guerra como forma de solución de conflictos.

El punto central es que una carrera armamentista no augura un buen futuro para nadie. Es un retroceso social y moral que luego lleva décadas remontar. 

Con preocupación constatamos las fuertes presiones a las que está sometido el presidente Obama de Estados Unidos. Tanto el envío de nuevas tropas a Afganistán, la demora en la retirada de Irak, la instalación de las bases militares en Colombia y su discurso al recibir el premio nobel de la Paz, explicando sobre el concepto de “guerra justa”, y relativizando el valor de la paz y la no violencia, nos alerta de que la tensión mundial seguirá en aumento con consecuencias impredecibles.
No es interesante la carrera armamentista, ni la carrera económica, ni el ejercicio de la violencia racial o étnica para ver qué nación dominará sobre las otras. Este tipo de regionalización aumentará la conflictividad social, agudizando la desestructuración y produciendo una fuerza centrífuga tal, que Latinoamérica se fragmentará y no logrará entrar adecuadamente en el proceso de mundialización. Por ello mismo, la defensa de los recursos naturales, estratégicos y energéticos es clave para que los países no sigan perdiendo soberanía y la región no entre en relaciones de dependencia económica, perdiendo toda identidad y poder de negociación.
Es necesario dar dirección a la regionalización suramericana, comprendiendo y aceptando que el mundo avanza hacia la conformación de una civilización planetaria y que la regionalización es sólo un paso en este proceso en que la diversidad de culturas y civilizaciones deberá cooperar y converger para evitar el caos humano y ambiental general. Los pueblos de América deben hacerse fuertes en su necesidad de paz y de cooperación, en su aptitud para el diálogo, en la necesidad de lograr un esquema de progreso en que sea de todos y para todos, en comprender que esta región puede hacer un aporte en un modelo que evite las guerras, supere las distintas formas de violencia existentes (económica, política, religiosa, sexual, étnica y racial) y evite los enormes costos humanos y económicos que tuvo que soportar la regionalización europea. Cuidado especial debe merecer la relación con los pueblos originarios. No solo por ser una de nuestras más profundas raíces, sino porque son parte de la diversidad que da identidad, riqueza humana y futuro a nuestra región. Hay aquí una deuda social e histórica por saldar. 


2. Las Fuerzas Armadas. 

En la época actual necesitamos ejércitos capaces de jugar un rol distinto y decisivo. Deberán generar la confianza entre los pueblos, ser protagonistas del desarme regional y contribuir a la seguridad y el bienestar de la población. Se van borrando las fronteras y la soberanía ya no se encuentra únicamente en los Estados-Nación. Pero esto no debiera mermar la soberanía de los pueblos. Se necesita un funcionamiento democrático real desde la base hasta la cima, desde la localidad, a la región interior, pasando por el estado nacional y llegando a la región.
Las Fuerzas Armadas, a pesar de sus crisis diversas, de ciertas cúpulas corruptas y de su desprestigio por la época de las dictaduras militares, han mantenido de todas maneras una autonomía significativa respecto del poder formal y fáctico. Si bien el poder económico controla el poder político, no es tan claro que controle también el poder militar. La vieja tesis que dice “si quieres la paz prepárate para la guerra”, puede ser sostenida por un centro imperial como lo fue el Imperio Romano, pero está muy lejos de ser útil en la construcción de la Paz en la era del mundo global altamente tecnológico. Lo mismo sucede con la tesis de adquirir armamento disuasivo para evitar tentaciones de ataque de los países vecinos. Esta política hoy conduce a la destrucción total y a la autodestrucción del propio ejército. Los ejércitos saben cuál es el armamento de hoy, lo que cuesta comprarlo, mantenerlo y renovarlo. Saben lo que significan las armas de destrucción masiva y saben que están al alcance de cualquier grupo terrorista o narcotraficante que necesite aumentar su poder de fuego.

No podemos confundir la carrera armamentista con las Fuerzas Armadas. La carrera armamentista corresponde a una estructura en que el poder económico busca el control de las Fuerzas Armadas a través de la corrupción de sus mandos y para su propio beneficio. Los intereses del complejo militar industrial avanzan a través de la desconfianza, de la cizaña, de la degradación y de la discriminación. Estamos hablando del antihumanismo en su expresión más baja.
Al continuar aceleradamente concentrándose en la banca el poder económico, el escenario de los próximos años puede no ser tan auspicioso como lo pintan hoy ellos mismos, a través de los medios de difusión que están también bajo su control. Es muy probable que esa misma concentración genere un escenario social que ya se está insinuando en todas partes y es el de explosión social en el interior de los países. Esta explosión está tomando carácter de luchas étnicas, migraciones masivas, terrorismo, desbordes de las poblaciones apremiadas por sus necesidades básicas y violencia común generalizada.

En este escenario caótico las Fuerzas Armadas tendrán que defender la legalidad vigente y tomar posición a favor de una democracia cada vez más real y directa que canalice la voluntad de cambio no violento de los pueblos.
En las épocas de crisis que se avecinan, los Derechos Humanos se convierten en el referente fundamental para decidir los caminos a tomar. Ninguna legalidad puede estar por sobre los Derechos Humanos. Y si un poder se pone por sobre ellos, las Fuerzas Armadas deberán intervenir para restituir su imperio. Pero si ellas mismas los violentan, entonces ningún estamento puede reclamar “obediencia debida”, frente al asesinato, la tortura o cualquier otro atropello similar. Si ponemos a los Derechos Humanos como principio rector, las Fuerzas Armadas sabrán someterse al poder civil, o restablecer el sistema democrático cuando ese poder civil se vuelve ilegítimo. De lo contrario, esta institución caería en la categoría de una banda armada sin ningún tipo de relación con los poderes civiles.
Las Fuerzas Armadas de los nuevos tiempos serán aquellas que luchan por el desarme proporcional y el bienestar social en el marco y el reconocimiento de los Derechos Humanos de cada nación de Suramérica. No serán más ejércitos imperialistas, colonialistas, chovinistas, golpistas, represivos o genocidas. Tampoco guardianes del gran capital. Más bien, desarrollarán una actitud humana que sea garantía de la voluntad popular hoy ya socavada por la dictadura del dinero bajo forma de lobby, terrorismo y narcotráfico. 

3. Los políticos.
Venezolanos, colombianos, ecuatorianos, argentinos, peruanos, chilenos… ningún pueblo es superior al otro y todos tienen el mismo derecho a satisfacer adecuadamente sus necesidades. La unidad de los pueblos en la región exige la fuerza del sentimiento moral, la valoración de la vida humana y el reconocimiento de los derechos humanos de todos. Lo anterior será posible en la medida en que se encuentren estadistas de altura, espirituales, inteligentes y con visión de largo plazo. Esos que pueden experimentar que en el alma humana hay cosas mucho más importantes que el dinero, la fama y el poder.

El momento de regionalización implica la pérdida de soberanía del estado nacional. El estado nacional está en una profunda crisis, ya que por una parte el poder económico le quita soberanía al privatizar todas sus riquezas y sus funciones y por otra el proceso mismo de la regionalización le resta soberanía en beneficio del poder regional que se está conformando. También la creciente demanda de descentralización va mermando el poder central de dicho Estado.

Si los políticos no comprenden este proceso, no tendrán mucho que aportar en el nuevo momento. En cambio si comprenden que el enemigo no es el país vecino, no es el pueblo que emigra, sino el poder económico financiero multinacional que se ha concentrado; si comprenden la necesidad de más democracia; si comprenden la necesidad de abrir el espacio a cambios revolucionarios no violentos, para transformar el orden vigente causante de la explosión social que se avecina; entonces si estaremos en presencia de nuevos políticos aportando a una Regionalización que camina hacia una nación humana y universal.

También para los políticos vale el acuerdo social de poner los Derechos Humanos por encima de cualquier legalidad vigente. La lucha por el derecho a la salud y la educación de calidad, hoy vulnerado por la privatización discriminadora, motivará cambios sustantivos, revolucionarios. Aquí es cuando hay que abrir el camino a la posibilidad de cambios por la metodología no violenta, para evitar desbordes que no ayudarán en nada al progreso que todos queremos y necesitamos. 


4. Consideraciones para una regionalización en paz y sin violencia. 

Hoy la soberanía se encuentra dividida entre los poderes regionales, los Estados Nacionales y el poder económico financiero que, en última instancia, manda. Así quedó - una vez más - demostrado en esta última crisis económica, en la cual los Estados tuvieron que sucumbir ante las exigencias de los bancos, porque era el único modo de salvar el sistema. Interesante demostración para comprender que el único poder real actual es el del dinero.

Es necesario corregir el rumbo economicista y armamentista de la regionalización. Pero desde dónde es posible hacerlo, si el temor y la desconfianza reinan en nuestros países. Desde dónde, si la acumulación de poder y dinero ha teñido todas las relaciones humanas. Es posible desde un acto humano, desde un gesto humano, desde el encuentro, desde el diálogo y desde una convicción personal, social y política basada en el principio moral “trata a los demás como quieres que te traten a ti”. Este nuevo espíritu de los pueblos deberá quedar reflejado en un Nuevo Acuerdo Social Sudamericano, que contemple primordialmente una nueva relación entre el Capital y el Trabajo, en condiciones equitativas para ambos factores de la producción. 
 

5. Propuestas finales. 

Es el armamentismo el enemigo y no las Fuerzas Armadas. Es la concentración del dinero el enemigo y no los que emigran en busca de una mejor vida. El Sentido de construir una Región es poder hacer un aporte a la humanidad, haciendo que Sudamérica sea vanguardia de la futura Nación Humana Universal.
Nuestra propuesta es precisa:

a) Ratifiquemos el Tratado de Tlatelolco, para que todo país de esta región se comprometa a no utilizar la energía nuclear para la construcción de armas de destrucción masiva y ampliémoslo en dirección a la generación de una zona libre de guerras en nuestra región. 

b) Reduzcamos el presupuesto bélico en el corto plazo, en vías al desarme progresivo y proporcional de toda la región.

c) Construyamos un tratado de soberanía regional, para garantizar la aplicación justa y universal de los derechos humanos y la recuperación y protección de los recursos ambientales, sin dejar de lado la soberanía alimentaria. Este nuevo tratado debe contemplar también un nuevo acuerdo entre el Capital y el Trabajo, generando condiciones equitativas para ambos factores de la producción.

d) Cerremos todas las bases extranjeras de la región, como ya se hizo en Ecuador.

Estos pasos iniciaran un cambio de rumbo y cambiarán las condiciones del diálogo y la política regional actual.

6. Crear conciencia: la Marcha Mundial por la Paz y la No violencia. 

El gran cambio no surgirá desde los discursos para la televisión, o las declaraciones formales, sino de la preocupación sincera porque en cada uno de nuestros Pueblos sean superadas las distintas formas de violencia. No más explotación del trabajador, ni discriminación de la mujer, ni desprecio y genocidio abierto o disimulado contra los pueblos originarios. No más etnocidio, ni ecocidio. No más fanatismo, ni indiferencia frente a las terribles condiciones de ignorancia, de enfermedad y de pobreza.

Es por ello que invitamos a todos al cierre de la Marcha Mundial por la Paz y la No Violencia en el Parque de Estudio y Reflexión Punta de Vacas, el día 2 de Enero de 2010. Esta gran Marcha que comenzó el 2 de Octubre en Wellington, Nueva Zelanda, y recorriendo más de 100 países, busca crear conciencia frente a la peligrosa situación mundial que atravesamos, marcada por la elevada probabilidad de conflicto nuclear, por el armamentismo y por la violenta ocupación militar de territorios.

Este proyecto, que recorre los corazones del mundo, reviviendo la convicción de que un mundo sin violencia es necesario y posible, exige:

• El desarme nuclear a nivel mundial,

• El retiro inmediato de las tropas invasoras de los territorios ocupados,

• La reducción progresiva y proporcional del armamento convencional,

• La firma de tratados de no agresión entre países y

• La renuncia de los gobiernos a utilizar las guerras como medio para resolver conflictos. 

La Marcha Mundial es un llamado a todas las personas a sumar su esfuerzo y tomar en sus manos la responsabilidad de cambiar nuestro mundo, superando su violencia personal, apoyando en su ámbito más próximo y hasta donde llegue su influencia.

El 2 de Enero estaremos reunidos miles en la alta cordillera de los Andes. Tal vez allí, en medio de las montañas, las rocas y el viento, un nuevo diálogo con uno mismo y por tanto, también con otros, sea posible. Invitamos a todos a sumarse e inspirarse para iniciar este cambio humano.  


Tomás Hirsch. 
Vocero del Humanismo para Latinoamérica.

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jueves, diciembre 17, 2009

Adrian Salbuchi: Previsiones 2010, transición de la globalización al gobierno mundial (vídeo)

Por Adrián Salbuch www.asalbuchi.com.ar
El analista internacional argentino, Adrian Salbuchi, propone un modelo interpretativo que permite lograr una mejor compresión acerca de la dinámica de lo que hoy ocurre en el mundo. Él lo define como el proceso crecientemente violento y superpuesto que marca el fin de la globalización y el nacimiento de un gobierno mundial. Este video en tres partes también explora doce factores clave disparadores de esta macro-transición mundial.




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lunes, diciembre 07, 2009

Eduardo Galeano: Cuatro frases que hacen crecer la nariz de Pinocho

Por Eduardo Galeano | Fuente: librered.net | Vía Rebelón
1. “Somos todos culpables de la ruina del planeta”
2. “Es verde lo que se pinta de verde”
3. “Entre el capital y el trabajo, la ecología es neutral”
4. “La naturaleza está fuera de nosotros”

1. “Somos todos culpables de la ruina del planeta”

La salud del mundo está hecha un asco. "Somos todos responsables", claman las voces de la alarma universal, y la generalización absuelve: si somos todos responsables, nadie lo es.

Como conejos se reproducen los nuevos tecnócratas del medio ambiente. Es la tasa de natalidad más alta del mundo: los expertos generan expertos y más expertos que se ocupan de envolver el tema en el papel celofán de la ambigüedad. Ellos fabrican el brumoso lenguaje de las exhortaciones al ’sacrificio de todos’ en las declaraciones de los gobiernos y en los solemnes acuerdos internacionales que nadie cumple.

Estas cataratas de palabras –inundación que amenaza convertirse en una catástrofe ecológica comparable al agujero del ozono– no se desencadenan gratuitamente. El lenguaje oficial ahoga la realidad para otorgar impunidad a la sociedad de consumo, a quienes la imponen por modelo en nombre del desarrollo y a las grandes empresas que le sacan el jugo.

Pero las estadísticas confiesan. Los datos ocultos bajo el palabrerío revelan que el 20 por ciento de la humanidad comete el 80 por ciento de las agresiones contra la naturaleza, crimen que los asesinos llaman suicidio y es la humanidad entera quien paga las consecuencias de la degradación de la tierra, la intoxicación del aire, el envenenamiento del agua, el enloquecimiento del clima y la dilapidación de los recursos naturales no renovables.

La señora Harlem Bruntland, quien encabeza el gobierno de Noruega, comprobó recientemente que si los 7 mil millones de pobladores del planeta consumieran lo mismo que los países desarrollados de Occidente, “harían falta 10 planetas como el nuestro para satisfacer todas sus necesidades”. Una experiencia imposible.

Pero los gobernantes de los países del Sur que prometen el ingreso al Primer Mundo, mágico pasaporte que nos hará a todos ricos y felices, no sólo deberían ser procesados por estafa. No sólo nos están tomando el pelo, no: además, esos gobernantes están cometiendo el delito de apología del crimen. Porque este sistema de vida que se ofrece como paraíso, fundado en la explotación del prójimo y en la aniquilación de la naturaleza, es el que nos está enfermando el cuerpo, nos está envenenando el alma y nos está dejando sin mundo.

2. “Es verde lo que se pinta de verde”

Ahora, los gigantes de la industria química hace su publicidad en color verde, y el Banco Mundial lava su imagen repitiendo la palabra ecología en cada página de sus informes y tiñendo de verde sus préstamos. “En las condiciones de nuestros préstamos hay normas ambientales estrictas”, aclara el presidente de la suprema banquería del mundo. Somos todos ecologistas, hasta que alguna medida concreta limita la libertad de contaminación.

Cuando se aprobó en el Parlamento del Uruguay una tímida ley de defensa del medio ambiente, las empresas que echan veneno al aire y pudren las aguas se sacaron súbitamente la recién comprada careta verde y gritaron su verdad en términos que podrían ser resumidos así: “los defensores de la naturaleza son abogados de la pobreza, dedicados a sabotear el desarrollo económico y a espantar la inversión extranjera”.

El Banco Mundial, en cambio, es el principal promotor de la riqueza, el desarrollo y la inversión extranjera. Quizás por reunir tantas virtudes, el Banco manejará, junto a la ONU, el recién creado Fondo para el Medio Ambiente Mundial.

Este impuesto a la mala conciencia dispondrá de poco dinero, 100 veces menos de lo que habían pedido los ecologistas, para financiar proyectos que no destruyan la naturaleza. Intención irreprochable, conclusión inevitable: si esos proyectos requieren un fondo especial, el Banco Mundial está admitiendo, de hecho, que todos sus demás proyectos hacen un flaco favor al medio ambiente.

El Banco se llama Mundial, como el Fondo Monetario se llama Internacional, pero estos hermanos gemelos viven, cobran y deciden en Washington. Quien paga, manda, y la numerosa tecnocracia jamás escupe el plato donde come. Siendo, como es, el principal acreedor del llamado Tercer Mundo, el Banco Mundial gobierna a nuestros países cautivos que por servicio de deuda pagan a sus acreedores externos 250 mil dólares por minuto, y les impone su política económica en función del dinero que concede o promete.

La divinización del mercado, que compra cada vez menos y paga cada vez peor, permite atiborrar de mágicas chucherías a las grandes ciudades del sur del mundo, drogadas por la religión del consumo, mientras los campos se agotan, se pudren las aguas que los alimentan y una costra seca cubre los desiertos que antes fueron bosques.

3. “Entre el capital y el trabajo, la ecología es neutral”

Se podrá decir cualquier cosa de Al Capone, pero él era un caballero: el bueno de Al siempre enviaba flores a los velorios de sus víctimas… Las empresas gigantes de la industria química, petrolera y automovilística pagaron buena parte de los gastos de la Eco 92.

La conferencia internacional que en Río de Janeiro se ocupó de la agonía del planeta. Y esa conferencia, llamada Cumbre de la Tierra, no condenó a las transnacionales que producen contaminación y viven de ella, y ni siquiera pronunció una palabra contra la ilimitada libertad de comercio que hace posible la venta de veneno.

En el gran baile de máscaras del fin de milenio, hasta la industria química se viste de verde. La angustia ecológica perturba el sueño de los mayores laboratorios del mundo, que para ayudar a la naturaleza están inventando nuevos cultivos biotecnológicos.

Pero estos desvelos científicos no se proponen encontrar plantas más resistentes a las plagas sin ayuda química, sino que buscan nuevas plantas capaces de resistir los plaguicidas y herbicidas que esos mismos laboratorios producen. De las 10 empresas productoras de semillas más grandes del mundo, seis fabrican pesticidas (Sandoz, Ciba-Geigy, Dekalb, Pfiezer, Upjohn, Shell, ICI).

La industria química no tiene tendencias masoquistas. La recuperación del planeta o lo que nos quede de él implica la denuncia de la impunidad del dinero y la libertad humana. La ecología neutral, que más bien se parece a la jardinería, se hace cómplice de la injusticia de un mundo donde la comida sana, el agua limpia, el aire puro y el silencio no son derechos de todos sino privilegios de los pocos que pueden pagarlos.

Chico Mendes, obrero del caucho, cayó asesinado a fines del 1988, en la Amazonía brasileña, por creer lo que creía: que la militancia ecológica no puede divorciarse de la lucha social. Chico creía que la floresta amazónica no será salvada mientras no se haga la reforma agraria en Brasil.

Cinco años después del crimen, los obispos brasileños denunciaron que más de 100 trabajadores rurales mueren asesinados cada año en la lucha por la tierra, y calcularon que cuatro millones de campesinos sin trabajo van a las ciudades desde las plantaciones del interior. Adaptando las cifras de cada país, la declaración de los obispos retrata a toda América Latina. Las grandes ciudades latinoamericanas, hinchadas a reventar por la incesante invasión de exiliados del campo, son una catástrofe ecológica: una catástrofe que no se puede entender ni cambiar dentro de los límites de la ecología, sorda ante el clamor social y ciega ante el compromiso político.

4. “La naturaleza está fuera de nosotros”

En sus 10 mandamientos, Dios olvidó mencionar a la naturaleza. Entre las órdenes que nos envió desde el monte Sinaí, el Señor hubiera podido agregar, pongamos por caso: “Honrarás a la naturaleza de la que formas parte”. Pero no se le ocurrió. Hace cinco siglos, cuando América fue apresada por el mercado mundial, la civilización invasora confundió a la ecología con la idolatría. La comunión con la naturaleza era pecado. Y merecía castigo.

Según las crónicas de la Conquista, los indios nómadas que usaban cortezas para vestirse jamás desollaban el tronco entero, para no aniquilar el árbol, y los indios sedentarios plantaban cultivos diversos y con períodos de descanso, para no cansar a la tierra. La civilización que venía a imponer los devastadores monocultivos de exportación no podía entender a las culturas integradas a la naturaleza, y las confundió con la vocación demoniaca o la ignorancia.

Para la civilización que dice ser occidental y cristiana, la naturaleza era una bestia feroz que había que domar y castigar para que funcionara como una máquina, puesta a nuestro servicio desde siempre y para siempre. La naturaleza, que era eterna, nos debía esclavitud.

Muy recientemente nos hemos enterado de que la naturaleza se cansa, como nosotros, sus hijos, y hemos sabido que, como nosotros, puede morir asesinada. Ya no se habla de someter a la naturaleza, ahora hasta sus verdugos dicen que hay que protegerla. Pero en uno u otro caso, naturaleza sometida y naturaleza protegida, ella está fuera de nosotros.

La civilización que confunde a los relojes con el tiempo, al crecimiento con el desarrollo y a lo grandote con la grandeza, también confunde a la naturaleza con el paisaje, mientras el mundo, laberinto sin centro, se dedica a romper su propio cielo.


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sábado, diciembre 05, 2009

James Corbett: El secuestro del movimiento ecologista y su reconquista

Por James Corbett  |  Corbertt Report.com  |  Vía: StarViewerTeam
Un mensaje para los ecologistas y activistas de los derechos humanos.
Vosotros que habéis observado, con creciente sentido de inquietud, las formas en las que este mundo ha sido saqueado en la persecución del “billete verde”, con creciente preocupación, las maneras en que tratamos al planeta que habitamos y dejamos en herencia. [Vídeo y texto]


ClimateGate: El Secuestro del Movimiento Ecologista y su Reconquista.

Un mensaje para los ecologistas y activistas de los derechos humanos. Vosotros que habéis observado, con creciente sentido de inquietud, las formas en las que este mundo ha sido saqueado en la persecución del “billete verde”. Vosotros que habéis observado, con creciente preocupación, las maneras en que tratamos al planeta que habitamos y dejamos en herencia.

Este no es un mensaje divisivo, sino uno de cooperación y unidad. Este es un mensaje de esperanza y potenciación. Pero, requiere mirar a una verdad verdaderamente incómoda: VUESTRO MOVIMIENTO HA SIDO USURPADO POR LOS MISMÍSIMOS INTERESES CONTRA LOS CUALES CREÍAIS QUE ESTABAIS LUCHANDO.

Mirabais con esperanza y entusiasmo mientras vuestra causa, vuestro movimiento, vuestro mensaje comenzaba a extenderse y a ser recogido por los medios corporativos. Las ideas por las que habíais luchado tanto tiempo para ser escuchadas fueron, por fin, discutidas a nivel nacional e internacional. Pero, mirabais con creciente descontento, mientras el mensaje iba siendo simplificado. Primero se convirtió en eslogan, luego en marca, hasta quedar en nada más que una etiqueta adjuntada a los productos de consumo. Las ideas por las que una vez luchasteis, ahora os estaban siendo revendidas, por lucro.

Mirasteis con creciente inquietud mientras el mensaje se repetía cual loro sin argumento, llevado como otra moda más en lugar de una comprensión de algo que provenía de la convicción. Estuvisteis en desacuerdo cuando los eslogan, y luego la ciencia, se iban rebajando intelectualmente. Hasta que el dióxido de carbono se convirtió en el foco y causa política, pronto convirtiéndose el CO2, en la única causa.

Sabíais que el “Gurú del CO2”, Al Gore, no era científico sino político. Sabíais que el movimiento estaba siendo tomado por una causa que no era vuestra propia, sino una que contaba con creencias que vosotros no compartíais y para proponer soluciones que vosotros no queríais. Hasta que las soluciones que exigisteis ni siquiera eran soluciones sino nuevos impuestos y nuevos mercados que únicamente servían para forrar los mismos bolsillos de siempre. Supisteis que algo iba mal cuando la confabulación del sistema de compra-venta de cuotas de CO2 (Cap & Trade) fue encargado a Kenneth Lay, el mismo arquitecto de la burbuja ENRON que reventó tres meses después del 11 de Septiembre de 2001. O cuando visteis a Goldman Sachs auto posicionarse para cabalgar sobre la nueva burbuja del comercio del CO2. O cuando el empuje total del movimiento se convirtió solamente en formas de ganar y gastar dinero o en recaudar fondos por los más ricos, impidiendo al tiempo el desarrollo de los países pobres.

Vuestro movimiento había sido secuestrado. Quedó claro cuando leísteis el libro de la elite Club de Roma de 1991, “La Primera Revolución Global”, que dice: “Al buscar un enemigo común, por el cual nos podamos unir en contra, se nos ocurrió la idea de que la polución, la amenaza del calentamiento global, la escasez de agua, la hambruna y cosas por el estilo, se ajustasen a nuestro proyecto para la gobernación global y un Nuevo Orden Mundial.”

Más claro todavía cuando mirasteis la lista de miembros del Club de Roma y aprendisteis acerca de la eugenesia y los lazos de unión entre Rockefeller y el Instituto Wilheim Kaiser y la práctica de la cripto-eugenesia. Y lo definitivo fue, cuando se descubrió, en siete laboratorios europeos distintos, vacunas intencionadamente contaminadas por la farmacéutica Baxter, mientras hoy mismo vuestro Gobierno obliga a “grupos de riesgo” a vacunarse. Aun así, queríais creer que había alguna base de verdad, algo verídico y valioso en este secuestro del movimiento medioambiental.

Pero, a finales de Noviembre se esfuma lo que quedaba de duda en el escándalo “ClimateGate” de filtración de información privilegiada de la Unidad para la Investigación del Clima, (CRU). Documentos internos y correos electrónicos, exponiendo las mentiras, manipulación y fraude tras los estudios manipulados que validaron la ciencia oficial de calentamiento y el supuesto inminente desastre climatológico causado por el CO2. Ahora sabemos que manipularon sus propios modelos de clima, admitiendo que los resultados estaban siendo ajustados arbitrariamente. Además, se estaban ajustando los valores para conformar con los deseos de los científicos y no con la realidad. Ahora sabemos que tanto los procesos como los resultados de examen de homólogos estaban siendo pervertidos para excluir a aquellos exocientíficos que criticaban sus hallazgos. Ahora, sabemos que aquellos científicos corruptos expresaron sus dudas sobre la fiabilidad de la ciencia que, sin querer, públicamente afirmaban estar trucando .Ahora sabemos, en resumen, que estaban mintiendo.

De momento se desconoce qué se desprenderá de todo esto. Pero, es evidente que el desprendimiento será sustancial. Sin embargo, con esta crisis, viene una oportunidad. Una oportunidad para RECOBRAR EL MOVIMIENTO QUE LOS FINANCIEROS OS HAN ROBADO. Todos juntos podéis exigir una completa e independiente investigación a todos los investigadores cuyo trabajo estaba implicado en el escándalo de la CRU. Podéis exigir una re-evaluación completa de todos esos estudios y conclusiones y toda política pública que haya sido basada en ellos. Podéis exigir nuevas normas de transparencia de científicos cuya labor esté financiada por fondos públicos o cuyo trabajo afecte la política pública. En otras palabras, podéis reafirmar que ninguna causa es digna de apoyar cuando requiere del engaño para su propagación. Aun más importante, podéis recuperar VUESTRO movimiento medioambiental.

Ahora, podéis volver a concentraros en las cuestiones serias que deben ser preguntadas. Como la ingeniería genética, en donde organismos híbridos de diseño codicioso están siendo liberados en la biosfera, en un gigante experimento incontrolado que amenaza al mismísimo genoma de la vida sobre este planeta. Podéis volver a examinar los muchos problemas medioambientales que han sido olvidados en nombre del CO2. Podéis examinar las agencias reguladoras que están controladas por las mismísimas corporaciones que supuestamente tienen que vigilar. Podéis centraros en el uranio empobrecido, en los vertidos de residuos tóxicos, la deforestación, y todos los demás asuntos que sabéis una vez eran del mandato del VERDADERO movimiento medioambiental. Además, podéis investigar, con “CIENCIA CON CONCIENCIA”, las verdaderas causas CÓSMICAS de los cambios climáticos, que los científicos de élite de hoy intentan esconder detrás de una cortina de humo del CO2.

O, podéis cómodamente, caer en la política partidista. Podéis decidir que las mentiras están bien siempre y cuando apoyen a nuestra parte. Podéis defender las actuaciones censurables de Al Gore y los investigadores del CRU y agruparos en torno a la bandera verde que desde hace tiempo ha sido capturada por el ENEMIGO. Es una simple decisión a tomar, pero una que debéis tomar con rapidez y virulencia, antes de que todo vuelva al “negocio como siempre”. Estamos en un cruce de caminos en la historia. Y no nos equivoquemos, que la historia será el juez final de nuestras acciones.

Y, a cada uno le dejo, con una sencilla pregunta:

¿En qué lado de la historia, quieres estar… TÚ?

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