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lunes, junio 28, 2010

Fidel Castro Ruz: Cómo me gustaría estar equivocado

Por Fidel Castro Ruz La Jornada 2010 jun 24
Cuando estas líneas se publiquen en el periódico Granma mañana viernes, el 26 de Julio, fecha en la que siempre recordamos con orgullo el honor de haber resistido los embates del imperio, quedará distante, a pesar de que faltan sólo 32 días.

Los que determinan cada paso del peor enemigo de la humanidad ?-el imperialismo de Estados Unidos, una mezcla de mezquinos intereses materiales, desprecio y subestimación a las demás personas que habitan el planeta- lo han calculado todo con precisión matemática.

En la reflexión del día 16 de junio escribí: ”Entre juego y juego de la Copa Mundial de Fútbol, las diabólicas noticias se van deslizando poco a poco, de modo que nadie se ocupe de ellas.”

El famoso evento deportivo ha entrado en sus momentos más emocionantes. Durante 14 días, los equipos integrados por los mejores futbolistas de 32 países han estado compitiendo para avanzar hacia la fase de octavos de final; después vendrán sucesivamente las fases de cuartos de final, semifinales y el final del evento.

El fanatismo deportivo crece incesantemente, cautivando a cientos y tal vez miles de millones de personas en todo el planeta.

Habría que preguntarse cuántos, en cambio, han conocido que desde el 20 de junio naves militares norteamericanas, incluido el portaaviones Harry S. Truman, escoltado por uno o más submarinos nucleares y otros buques de guerra con cohetes y cañones más potentes que los de los viejos acorazados utilizados en la última guerra mundial entre 1939 y 1945, navegaban hacia las costas iraníes a través del canal de Suez.

Junto a las fuerzas navales yankis avanzan buques militares israelitas, con armamento igualmente sofisticado, para inspeccionar cuanta embarcación parta para exportar e importar productos comerciales que el funcionamiento de la economía iraní requiere.

El Consejo de Seguridad de la ONU, a propuesta de Estados Unidos, con el apoyo de Gran Bretaña, Francia y Alemania, aprobó una dura resolución que no fue vetada por ninguno de los cinco países que ostentan ese derecho.

Otra resolución más dura fue aprobada por acuerdo del Senado de Estados Unidos.

Con posterioridad, una tercera, más dura todavía, fue aprobada por los países de la Comunidad Europea. Todo tuvo lugar antes del 20 de junio, lo que motivó un viaje urgente del Presidente francés Nicolás Sarkozy a Rusia, según noticias, para entrevistarse con el jefe de Estado de ese poderoso país, Dmitri Medvédev, con la esperanza de negociar con Irán y evitar lo peor.

Ahora se trata de calcular cuándo las fuerzas navales de Estados Unidos e Israel se desplegarán frente a las costas de Irán, y unirse allí a los portaaviones y demás buques militares norteamericanos que montan guardia en esa región.

Lo peor es que, igual que Estados Unidos, Israel, su gendarme en el Medio Oriente, posee modernísimos aviones de ataque y sofisticadas armas nucleares suministradas por Estados Unidos, que lo convirtió en la sexta potencia nuclear del planeta por su poder de fuego, entre las ocho reconocidas como tales, que incluyen a la India y Paquistán.

El Sha de Irán había sido derrocado por el Ayatollah Ruhollah Jomeini en 1979 sin emplear un arma. Estados Unidos le impuso después la guerra a aquella nación con el empleo de armas químicas, cuyos componentes suministró a Irak junto a la información requerida por sus unidades de combate y que fueron empleadas por estas contra los Guardianes de la Revolución. Cuba lo conoce porque era entonces, como hemos explicado otras veces, Presidente del Movimiento de Países No Alineados. Sabemos bien los estragos que causó en su población. Mahmud Ahmadineyad, hoy jefe de Estado en Irán, fue jefe del sexto ejército de los Guardianes de la Revolución y jefe de los Cuerpos de los Guardianes en las provincias occidentales del país, que llevaron el peso principal de aquella guerra.

Hoy, en el 2010, tanto Estados Unidos como Israel, después de 31 años, subestiman al millón de hombres de las Fuerzas Armadas de Irán y su capacidad de combate por tierra, y a las fuerzas de aire, mar, y tierra de los Guardianes de la Revolución.

A éstas se añaden los 20 millones de hombres y mujeres, entre 12 y 60 años, escogidos y entrenados sistemáticamente por sus diversas instituciones armadas entre los 70 millones de personas que habitan el país.

El gobierno de Estados Unidos elaboró un plan para llevar a cabo un movimiento político que, apoyándose en el consumismo capitalista, dividiera a los iraníes y derrocara el régimen.

Tal esperanza es ya inocua. Resulta risible pensar que con las naves de guerra estadounidenses, unidas a las israelitas, despierten las simpatías de un solo ciudadano iraní.

Creía por mi parte inicialmente, al analizar la actual situación, que la contienda comenzaría por la península de Corea, y allí estaría el detonante de la segunda guerra coreana que, a su vez, daría lugar de inmediato a la segunda guerra que Estados Unidos le impondría a Irán.

Ahora, la realidad cambia las cosas en sentido inverso: la de Irán desatará de inmediato a la de Corea.

La dirección de Corea del Norte, que fue acusada del hundimiento del "Cheonan", y sabe de sobra que fue hundido por una mina que los servicios de inteligencia yanki lograron colocar en el casco de esa nave, no esperará un segundo en actuar tan pronto en Irán se inicie el ataque.

Es muy justo que los fanáticos del fútbol disfruten a su antojo de las competencias de la Copa del Mundo. Cumplo sólo el deber de exhortar a nuestro pueblo, pensando sobre todo en nuestra juventud, llena de vida y esperanzas, y especialmente en nuestros maravillosos niños, para que los hechos no nos sorprendan absolutamente desprevenidos.

Me duele pensar en tantos sueños concebidos por los seres humanos y las asombrosas creaciones de las que han sido capaces en sólo unos pocos miles de años.

Cuando los sueños más revolucionarios se están cumpliendo y la Patria se recupera firmemente, ¡cómo me gustaría estar equivocado!

Junio 24 de 2010
9 y 34 p.m.

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martes, junio 01, 2010

Guillermo Sullings: Repudio humanista al criminal ataque israelí

Por Guillermo Sullings Partido Humanista Internacional; Vía Pressenza IPA, Buenos Aires, 2010-05-31

El Partido Humanista Internacional manifiesta su enérgico repudio al criminal ataque perpetrado por fuerzas especiales israelíes contra la “Flota de la Libertad” que llevaba ayuda humanitaria hacia la Franja de Gaza, provocando la muerte a cerca de 20 personas y más de 30 heridos entre los civiles que tripulaban los barcos.

Instamos a que la comunidad internacional toda, y las Naciones Unidas en su representación, se manifiesten con determinación al respecto. No son para nada suficientes los “pedidos de investigación de cómo fueron los hechos”, o la “preocupación por el uso desmedido de la fuerza”, con el que varios gobiernos de Europa y Estados Unidos pretendieron dar una respuesta diplomática a semejante hecho. Porque más allá de cómo se haya producido el desenlace final del ataque a mansalva sobre civiles, nada puede justificarlo, como tampoco se puede justificar el bloqueo y la ocupación que están en la raíz de este hecho criminal. Y tampoco se puede hablar de uso desmedido de la fuerza, dando a entender que podría existir un uso medido o razonable de la fuerza, en el marco de esta situación.

Israel viene incumpliendo sistemáticamente las diversas resoluciones de las Naciones Unidas, y en particular la resolución 1860 que la obliga a terminar con el inhumano bloqueo a la Franja de Gaza y permitir el libre ingreso de ayuda humanitaria. Así que no se puede pretender explicar este crimen como un error, o como un exceso en el cumplimiento de controles que de por si son totalmente ilegales y arbitrarios, y fundamentalmente inhumanos, teniendo en cuenta la situación extrema en que vive la población palestina en ese lugar.

Los Humanistas ya denunciamos en su momento la última invasión en el año 2009 a la Franja de Gaza, reivindicando el derecho que tienen tanto el pueblo judío como el pueblo palestino de poder tener su propio territorio. Afirmamos que la existencia de las dos naciones con su propio territorio soberano será la solución para terminar, tanto con los atropellos del ejército israelí, como con los actos criminales del terrorismo.

También afirmamos los Humanistas, en nuestra reciente Marcha Mundial por la Paz y la No-Violencia, que es prioridad el desarme nuclear, la reducción de armamento convencional y el retiro de tropas de los territorios invadidos, para poder avanzar con la paz en el mundo. Porque hay que terminar con la hipocresía de este orden internacional en el que hay países que están obligados a cumplir con las resoluciones de las Naciones Unidas, y hay potencias militares que parece ser que tienen derecho a hacer caso omiso de las mismas.

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lunes, mayo 18, 2009

Medea Benjamin: ¿Quién detendrá a los judíos de AIPAC antes de que sea demasiado tarde?

Medea Benjamin CommonDreams/ICH Traducido del inglés para Rebelión por Germán Leyens 09/05/09
Mientras guardias de seguridad me tenían agarrada en el Centro de Convenciones de Washington en la conferencia de AIPAC (Comité de Asuntos Públicos Israel-EEUU, el principal lobby israelí en EEUU) por desplegar una pancarta que preguntaba “¿Y qué pasa en Gaza?” me dolía el corazón. No me molestaban tanto los corpulentos guardias que jalaban con fuerza mis brazos tras mi espalda y me arrastraban junto con otros cinco miembros de CODEPINK para expulsarnos de la sala. Estaban haciendo su trabajo.

Lo que hacía doler mi corazón era el odio que sentía contra el personal de AIPAC que desgarró la pancarta y que me golpeó en la boca cuando traté de gritar: “¿Qué pasa en Gaza?” ¿Qué pasa con los niños?”

“¡Cierra la puta boca! ¡Cierra la puta boca!”, gritó uno de los empleados, con la cara enrojecida y sudada mientras corría a mi lado. “No es un sitio para decir esa mierda. ¡Vete al diablo ahora mismo!”

Lo que hace doler mi corazón es pensar en los niños traumados que encontré en mi reciente viaje de Gaza, y cómo su sufrimiento es negado por los 6.000 participantes en la convención de AIPAC que viven en una burbuja dentro de otra burbuja en la cual Israel es la víctima y todos sus críticos son amantes antisemitas de terroristas o, como en mi caso, judíos que se odian a sí mismos.

Me fascinó que el director ejecutivo de AIPAC, Howard Kohr, haya abierto la conferencia admitiendo que ahora hay una inmensa campaña internacional contra las políticas de Israel. Describió a 30.000 personas marchando en España, a sindicalistas italianos pidiendo el boicot de productos israelíes, al Consejo de Derechos Humanos de la ONU aprobando 26 resoluciones de condena de Israel, una Semana del Apartheid Israelí que estructura una campaña global de boicot, desinversión y sanciones.

Este movimiento global, advirtió, emana de Oriente Próximo, tiene su eco en las salas de Naciones Unidas y en las capitales de Europa, es expresado en reuniones de organizaciones internacionales por la paz, y se extiende por todo EEUU – desde los medios a reuniones en consejos municipales, desde los campus a las plazas en las ciudades. “Esta campaña ya no se limita a las desvaríos de la extrema izquierda o de la extrema derecha políticas,” se lamentó, “sino entra cada vez más a la corriente dominante estadounidense.”

Pero Kohr no explicó por qué ha habido una semejante explosión en este movimiento, incluso en la comunidad judía estadounidense. No dijo a los participantes que el mundo se horrorizó e indignó por el devastador ataque de Israel contra Gaza durante 22 días, que dejó a más de 1.300 muertos –sobre todo mujeres y niños. No mencionó las muertes de civiles que huían de sus casas, el uso de fósforo blanco, el bombardeo de casas, escuelas, mezquitas, hospitales, edificios de Naciones Unidas, fábricas. No habló del continuo y cruel bloqueo de la Franja de Gaza que impide que ayuda humanitaria desesperadamente necesitada llegue a 1,5 millones de personas y que impide la reconstrucción.

No hubo seminarios en la conferencia por grupos de derechos humanos como Amnistía Internacional que llaman a una inmediata y exhaustiva suspensión de las entregas de armas a Israel. En su lugar, uno tras otro, responsables elegidos de EEUU, ansiosos de hacer favores a AIPAC, prometieron un continuo apoyo financiero de EEUU a Israel. El senador Kerry, a pesar de que fue uno del puñado de legisladores que visitaron Gaza, no dijo una palabra sobre la masiva destrucción que presenció y prometió que como presidente del Comité de Relaciones Exteriores del Senado haría todo lo posible por asegurar que los 30.000 millones de dólares en ayuda militar a Israel, “sean entregados en su totalidad.” “EEUU continuará su ayuda militar, e Israel mantendrá su poderío militar,” insistió. En lugar de llamar a conversaciones con el gobierno democráticamente elegido de Hamas, Kerry dijo: “Hamás ya ha ganado una elección, no podemos permitir que gane otra.” Terminó su discurso gritando varias veces en hebrero: "¡Am Yisrael Chai! ¡Israel vive!"

Incluso el vicepresidente Biden, quien por lo menos dijo a AIPAC que Israel debería congelar toda nueva actividad de asentamientos, no dijo una palabra sobre la continua crisis humanitaria causada por la invasión israelí y el continuo bloqueo de Gaza. Ningún funcionario de EEUU, y hubo cientos en la conferencia, se atrevió a hacerse eco del llamado de Naciones Unidas o de la comunidad mundial a levantar el sitio de Gaza.

El congresista republicano Eric Cantor fue uno de los oradores más emotivos, al describir a Israel como víctima de un maligno movimiento global determinado a eliminar a Israel y a todos los judíos. Evocando a “las temblorosas víctimas desnudas arreadas a las cámaras de gas,” se preguntó cuándo sería demasiado tarde para proteger a Israel. “¿Cuándo es demasiado tarde?” repitió una y otra vez.

Me pregunto lo mismo. ¿Cuándo será demasiado tarde? me pregunto ¿para impedir que Israel se destruya a sí mismo? ¿Cuándo será demasiado tarde para decir a los participantes en AIPAC que más violencia y odio no es la respuesta? ¿Cuándo será demasiado tarde para abrir los corazones endurecidos de mi pueblo, otrora víctima de un terrible holocausto, para darse cuenta de que al ocupar Palestina nos hemos convertido en el mal que deploramos? ¿Cuándo será demasiado tarde para que los judíos del mundo lloren por los niños de Gaza, reconociendo que ellos, también, son hijos de Dios?

No pude formular mis preguntas en AIPAC. Mi boca fue amordazada por manos empapadas en sudor de empleados llenos de odio que exigían “¡Cierra la puta boca!” Pero a pesar de los inmensos fondos e influencia de AIPAC, estoy segura de que más y más miembros de la comunidad judía se levantarán y se negarán a guardar silencio. Sólo rezo para que no sea demasiado tarde.

Para información sobre futuras delegaciones a Gaza, vea: www.codepinkalert.org/gaza.
Medea Benjamin (medea@globalexchange.org) es cofundadora de Global Exchange y CODEPINK: Women for Peace

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domingo, febrero 08, 2009

Eduardo Galeano: Operación Plomo Impune


Por Eduardo Galeano | Brecha
Para justificarse, el terrorismo de estado fabrica terroristas: siembra odio y cosecha coartadas. Todo indica que esta carnicería de Gaza, que según sus autores quiere acabar con los terroristas, logrará multiplicarlos.

***

Desde 1948, los palestinos viven condenados a humillación perpetua. No pueden ni respirar sin permiso. Han perdido su patria, sus tierras, su agua, su libertad, su todo. Ni siquiera tienen derecho a elegir sus gobernantes. Cuando votan a quien no deben votar, son castigados. Gaza está siendo castigada. Se convirtió en una ratonera sin salida, desde que Hamas ganó limpiamente las elecciones en el año 2006. Algo parecido había ocurrido en 1932, cuando el Partido Comunista triunfó en las elecciones de El Salvador. Bañados en sangre, los salvadoreños expiaron su mala conducta y desde entonces vivieron sometidos a dictaduras militares. La democracia es un lujo que no todos merecen.

***

Son hijos de la impotencia los cohetes caseros que los militantes de Hamas, acorralados en Gaza, disparan con chambona puntería sobre las tierras que habían sido palestinas y que la ocupación israelita usurpó. Y la desesperación, a la orilla de la locura suicida, es la madre de las bravatas que niegan el derecho a la existencia de Israel, gritos sin ninguna eficacia, mientras la muy eficaz guerra de exterminio está negando, desde hace años, el derecho a la existencia de Palestina.

Ya poca Palestina queda. Paso a paso, Israel la está borrando del mapa.

Los colonos invaden, y tras ellos los soldados van corrigiendo la frontera. Las balas sacralizan el despojo, en legítima defensa.

No hay guerra agresiva que no diga ser guerra defensiva. Hitler invadió Polonia para evitar que Polonia invadiera Alemania. Bush invadió Irak para evitar que Irak invadiera el mundo. En cada una de sus guerras defensivas, Israel se ha tragado otro pedazo de Palestina, y los almuerzos siguen. La devoración se justifica por los títulos de propiedad que la Biblia otorgó, por los dos mil años de persecución que el pueblo judío sufrió, y por el pánico que generan los palestinos al acecho.

***



Israel es el país que jamás cumple las recomendaciones ni las resoluciones de las Naciones Unidas, el que nunca acata las sentencias de los tribunales internacionales, el que se burla de las leyes internacionales, y es también el único país que ha legalizado la tortura de prisioneros.

¿Quién le regaló el derecho de negar todos los derechos? ¿De dónde viene la impunidad con que Israel está ejecutando la matanza de Gaza? El gobierno español no hubiera podido bombardear impunemente al País Vasco para acabar con ETA, ni el gobierno británico hubiera podido arrasar Irlanda para liquidar a IRA. ¿Acaso la tragedia del Holocausto implica una póliza de eterna impunidad? ¿O esa luz verde proviene de la potencia mandamás que tiene en Israel al más incondicional de sus vasallos?

***

El ejército israelí, el más moderno y sofisticado del mundo, sabe a quien mata. No mata por error. Mata por horror. Las víctimas civiles se llaman daños colaterales, según el diccionario de otras guerras imperiales. En Gaza, de cada diez daños colaterales, tres son niños. Y suman miles los mutilados, víctimas de la tecnología del descuartizamiento humano, que la industria militar está ensayando exitosamente en esta operación de limpieza étnica.

Y como siempre, siempre lo mismo: en Gaza, cien a uno. Por cada cien palestinos muertos, un israelí.

Gente peligrosa, advierte el otro bombardeo, a cargo de los medios masivos de manipulación, que nos invitan a creer que una vida israelí vale tanto como cien vidas palestinas. Y esos medios también nos invitan a creer que son humanitarias las doscientas bombas atómicas de Israel, y que una potencia nuclear llamada Irán fue la que aniquiló Hiroshima y Nagasaki.

***

La llamada comunidad internacional , ¿existe?

¿Es algo más que un club de mercaderes, banqueros y guerreros? ¿Es algo más que el nombre artístico que los Estados Unidos se ponen cuando hacen teatro?

Ante la tragedia de Gaza, la hipocresía mundial se luce una vez más. Como siempre, la indiferencia, los discursos vacíos, las declaraciones huecas, las declamaciones altisonantes, las posturas ambiguas, rinden tributo a la sagrada impunidad.

Ante la tragedia de Gaza, los países árabes se lavan las manos. Como siempre. Y como siempre, los países europeos se frotan las manos.

La vieja Europa, tan capaz de belleza y de perversidad, derrama alguna que otra lágrima, mientras secretamente celebra esta jugada maestra. Porque la cacería de judíos fue siempre una costumbre europea, pero desde hace medio siglo esa deuda histórica está siendo cobrada a los palestinos, que también son semitas y que nunca fueron, ni son, antisemitas. Ellos están pagando, en sangre contante y sonante, una cuenta ajena.

(Este artículo está dedicado a mis
amigos judíos asesinados por las
dictaduras latinoamericanas que
Israel asesoró)

http://www.brecha.com.uy/alter/index.php?option=com_content&task=view&id=585&Itemid=70

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martes, febrero 03, 2009

"El Israel de las manifestaciones por la paz"

Unos veinte grupos pacifistas, entre ellos Coalición de Mujeres por la Paz, Anarquistas contra el Muro y el Centro de Información Alternativa, son parte de una resistencia al accionar bélico de los gobernantes.
Por Herman Schiller | Página/12 - Buenos Aires 3 feb 2009

Judíos ortodoxos antisionistas marcharon en Jerusalén contra la ofensiva militar israelí en la Franja de Gaza. Imagen: AFP

Hace pocos días se había anunciado que iba a hablar en la Universidad de Tel Aviv el ministro de Defensa de Israel, Ehud Barak, artífice de la masacre de Gaza. Rápidamente los estudiantes se movilizaron llenando las paredes de esa casa de estudios con pintadas que decían “Barak rotzeaj” (Barak asesino). Y el ministro, “por precaución”, ante la evidencia de que podrían producirse confrontaciones, decidió suspender la conferencia.

Este es uno de los tantos episodios que desde el 27 de diciembre han revelado la resistencia que, en condiciones nada fáciles –y en un clima político, social y comunicativo adverso– se ha extendido en Israel.

Los organismos de derechos humanos israelíes han protestado por el silencio que los medios centrales han guardado al negarse a informar a la población sobre las numerosas manifestaciones que a diario y a lo largo y a lo ancho del país se produjeron contra la escalada bélica. Una de las más numerosas, encabezada por el legendario Uri Avneri (líder de Gush Shalom, Bloque de la Paz, y autor del libro Israel sin sionistas), superó las diez mil personas en Tel Aviv y sólo mereció 27 palabras (dentro de una nota muy larga) del matutino Haaretz, que suele ufanarse de su “pluralismo”.

Esa movilización, que recorrió la zona céntrica de la populosa urbe (desde la plaza donde asesinaron a Yitzhak Rabin hasta la Cinemateca, ocupando todos los carriles de la ancha avenida Ibn Gabirol), fue promovida también por otras 20 organizaciones pacifistas, incluidos la Coalición de Mujeres por la Paz, Anarquistas contra el Muro y el Centro de Información Alternativa. La pancarta gigante de Gush Shalom decía en hebreo, árabe e inglés “¡Stop asesinatos!”, “¡Stop al cerco!”, “¡Stop a la ocupación!”.

Entre las consignas coreadas por la densa columna se encontraban las siguientes: “Uno no construye una campaña electoral sobre cadáveres de niños”, “Judíos y árabes no queremos ser enemigos”, “Olmert, Livni y Barak, la guerra no es un juego”, “Todos los ministros del gobierno son criminales de guerra”, “Basta, basta, hablen con Hamas” y “Barak, Barak, no te preocupes, nos encontraremos en La Haya” (en alusión a la denuncia internacional que los organismos de derechos humanos israelíes formularon contra su gobierno).

También proliferaron los carteles, algunos parafraseando los lemas electorales de Barak: “Barak no es un amigo, sino un asesino” (el lema original de campaña dice “Barak no es un amigo, es un líder”). Y, también: “Los seis escaños de la Knesset, escaños de la guerra”, en referencia a las encuestas que muestran que desde el comienzo de la masacre el laborismo ganó seis escaños.

La ultraderecha hostilizó la movilización durante todo el trayecto y al llegar a la Cinemateca, donde estaban previstos los discursos, la policía se alejó y la patota comenzó sus agresiones con palos y armas de fuego. Hubo corridas, los provocadores se hicieron dueños de la situación y la oratoria debió ser suspendida.

Los militantes de Gush Shalom me enviaron el texto del discurso que debió pronunciar Avneri. “Acuso a Ehud Barak de aprovechar a los soldados del ejército para obtener más escaños –decía, entre otras cosas–; acuso a Tzipi Livni de abogar por la matanza para llegar a ser primera ministra; acuso a Ehud Olmert de intentar tapar la putrefacción y la corrupción de su gobierno con esta desastrosa guerra” (..)

Las críticas que en todo el mundo suscitaron las acciones del ejército israelí en Gaza dieron lugar a réplicas desde el judaísmo oficial: “Ustedes no tienen en cuenta los misiles de Hamas que caen sobre la población civil del sur de Israel”.

Esta argumentación fue respondida por un importante referente del pacifismo israelí en la propia Beer Sheva, una de las ciudades afectadas por los misiles palestinos. Se trata del profesor Nevé Gordon, director del Departamento de Política y Gobierno de la Universidad Ben Gurión, que declaró a la periodista Amy Goodman en un reportaje: “Recién, hace menos de una hora, cayó un cohete a pocos metros de mi casa. Mis dos hijos duermen desde hace una semana en un refugio antibombas. Y aun así, creo que lo que está haciendo Israel es una atrocidad”. Gordon es uno de los tantos profesores e intelectuales israelíes que nadaron contra la corriente y concurrieron a las masivas demostraciones llevadas a cabo en Tel Aviv.

En esa misma ciudad de Beer Sheva, un nutrido grupo de judíos y árabes desafió la prohibición de concentrarse durante la guerra y realizó una protesta silenciosa. No vocearon consignas y se limitaron a portar carteles con las leyendas “Queremos diálogo, no violencia” y “Judíos y árabes se niegan a ser carne de cañón”. El grupo me envió el texto de la convocatoria firmada por los judíos Daniela Yudelevich, doctora Merav Moshé y Bela Alexandrov y los árabes Sultan Abu Abied, Anuar Hajoj y Fadi Masmara. El desafío fue reprimido y se produjeron varias detenciones, entre ellas la de Lea Shakdiel, una judía religiosa ortodoxa perteneciente al grupo Ierujam. El semanario en castellano Aurora, que aparece en Tel Aviv y ha mostrado una absoluta incondicionalidad con la guerra desatada por su gobierno, tituló así una de sus últimas ediciones: “Tolerancia cero contra manifestantes”. Y esa misma publicación informó que en Beit Hanina, seis kilómetros al norte de Jerusalén, la policía detuvo a todos aquellos que intentaron levantar una carpa de la dignidad (al estilo argentino) “en honor de los muertos en Gaza”.

Estos son apenas algunos ejemplos emblemáticos. La lista completa es absolutamente mayor. Le di prioridad a la digna tarea que realizan los organismos israelíes de derechos humanos, pero también ha sido muy gravitante la acción de la izquierda, que realizó centenares de actos y movilizaciones.

En Haifa, la ciudad portuaria donde abundan las parejas mixtas y sigue vigente el chiste (¿chiste?) de que la paz entre judíos y palestinos sólo se logrará en la cama, los actos fueron numerosos. Los dos más importantes tuvieron lugar en el barrio de Wadi Nisnas y en el Monte Carmelo.

De los últimos días, quiero destacar la marcha de Tel Aviv a Jaffa (Iafo) que congregó a unas 10.000 personas. Y en esta última ciudad, pletórica de galerías de arte y teatros independientes alternativos, se espera una concurrencia multitudinaria para el próximo sábado a la noche, jornada tradicional de las grandes concentraciones en Israel. Además los Médicos Israelíes por los Derechos Humanos están culminando su campaña de recolección de medicinas y alimentos para ser enviados a Gaza.

En cuanto a las elecciones, la izquierda en las últimas horas ha volcado buena parte de sus esfuerzos a denunciar la campaña racista y fascista de Ivette Lieberman, un miembro de la mafia rusa que llegó a Israel después de la desintegración de la URSS y que viene obteniendo buenos resultados en los últimos comicios liderando un partido que se llama Israel Beteinu (Israel, nuestra casa).

En el campo de los judíos en el mundo, hay numerosas expresiones dignas de destacar, pero por razones de espacio me limito a citar dos: el comunicado de Apemia (Asociación por el Esclarecimiento de la Masacre Impune de la AMIA), que aquí en Buenos Aires repudió la masacre de Gaza, y sobre todo, el manifiesto emitido por decenas de intelectuales y docentes universitarios judíos de Gran Bretaña, que en sus párrafos esenciales señala: “El verdadero motivo del ataque a Gaza es que Israel sólo desea tratar con los colaboracionistas. El principal crimen de Hamas no es el terrorismo, sino su negativa a convertirse en un pelele en manos del régimen de ocupación (..). Los abajo firmantes somos todos de origen judío. Cuando vemos los muertos y los ensangrentados cuerpos de niños pequeños, los cortes de agua, de electricidad y de comida, recordamos el asedio del ghetto de Varsovia”.

Gerardo Liebner, historiador de origen uruguayo que reside en Tel Aviv, fue entrevistado largamente y vía telefónica por La colectiva, un programa radial que se emite en Montevideo. Sobre el final, Liebner señaló: “Repudiar la política del actual gobierno israelí no es ser antisemita, sino algo legítimo y una forma de apoyar de verdad al futuro democrático de la sociedad israelí”.

Justamente, la banalización y superficialidad con que el judaísmo oficial acusa de antisemita a cualquiera que se atreva a confrontar con la política oficial israelí se entremezcla hoy, sobre todo en Buenos Aires, con algunos impresentables que se han colado en el rechazo a la masacre de Gaza y parecen más cerca de la policía, de la burguesía árabe menemista de Goebbels o del Medioevo, que de la revolución socialista.

Este tema, que ahonda aún más la confusión en la sociedad, y la demonización absoluta y total que realiza algún segmento de izquierda, omitiendo las contradicciones y la profundidad de la lucha de clases en el campo israelí y judío, son por ahora rubros secundarios que no deben opacar la monstruosidad de la masacre de Gaza. Pero son temas que existen y en etapas inmediatas deberían formar parte de la agenda de debates sin preconceptos.

Mi posición es conocida: estoy a favor de la creación del Estado palestino al lado de Israel y no en lugar de Israel. Y estoy por la in-teracción de las fuerzas revolucionarias y socialistas palestinas e israelíes. Tal como se ratificó hace pocos días en una reunión que mantuvieron delegados del Partido del Pueblo (PC palestino), del Partido Comunista Israelí y del Frente Democrático por la Liberación de Palestina que preside un viejo luchador como Hawatmeh.

Esta posición –soy un revolucionario pero no puedo dejar de admitirlo—- suele generarme sólo angustia y sentimiento de soledad. Muchos judíos me han declarado “traidor” y no pocos compañeros de izquierda me recriminan que ésta es una posición “funcional a los intereses sionistas”.

Repudio una y otra vez la masacre de Gaza. Pero no voy a marchar con quienes esgrimen los mismos argumentos (“judaísmo internacional”, “sinarquía”, “ratas”, “apátridas”) que utilizaba Felipe Romero en la revista El Caudillo (órgano de la Triple A) y que muy poco tiempo después usaron los militares de la dictadura cuando torturaban a los muchos judíos que pertenecían a ERP, Montoneros y demás organizaciones combatientes.

Paz y amistad entre Palestina e Israel. Paz con justicia, por supuesto; no la paz de los sepulcros, ni la paz impuesta por los ocupantes, ni la paz que le convenga al imperialismo.

Paz con justicia entre Palestina e Israel. Por el momento sólo parece una consigna voluntarista y utópica. Pero cada día somos más.


http://www.pagina12.com.ar/diario/elmundo/4-119393-2009-02-03.html

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